Yo velaré por mis ovejas

Pr Manuel Gamboa
Pr Manuel Gamboa

«Porque así dice el Señor DIOS: He aquí, yo mismo buscaré mis ovejas y velaré por ellas. Como un pastor vela por su rebaño el día que está en medio de sus ovejas dispersas, así yo velaré por mis ovejas y las libraré de todos los lugares adonde fueron dispersadas un día nublado y sombrío. Las sacaré de los pueblos y las juntaré de las tierras; las traeré a su propia tierra, y las apacentaré en los montes de Israel, por las barrancas y por todos los lugares habitados del país. Las apacentaré en buenos pastos, y en los altos montes de Israel estará su apacentadero. Allí reposarán en apacentadero bueno, y apacentarán en ricos pastos sobre los montes de Israel. Yo apacentaré mis ovejas y las llevaré a reposar declara el Señor DIOS.

Buscaré la perdida, haré volver la descarriada, vendaré la perniquebrada y fortaleceré la enferma; pero destruiré la engordada y la fuerte. Las apacentaré con justicia. Mas en cuanto a vosotras, ovejas mías, así dice el Señor DIOS: “He aquí, yo juzgaré entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabríos. “¿Os parece poco pacer en los buenos pastos, para que holléis con vuestros pies el resto de vuestros pastos; o que bebáis de las aguas claras, para que enturbiéis el resto con vuestros pies? “Y en cuanto a mis ovejas, tienen que comer lo que habéis hollado con vuestros pies, y tienen que beber lo que con vuestros pies habéis enturbiado.”

Por tanto, así les dice el Señor DIOS: He aquí, yo mismo juzgaré entre la oveja engordada y la oveja flaca. Por cuanto vosotros habéis empujado con el flanco y con el hombro, y habéis embestido con vuestros cuernos a todas las débiles hasta dispersarlas fuera, libraré mis ovejas y ya no serán presa; juzgaré entre oveja y oveja. Entonces pondré sobre ellas un solo pastor que las apacentará, mi siervo David; él las apacentará y será su pastor. Y yo, el SEÑOR, seré su Dios, y mi siervo David será príncipe en medio de ellas. Yo, el SEÑOR, he hablado. Haré un pacto de paz con ellos y eliminaré de la tierra las bestias feroces, para que habiten seguros en el desierto y duerman en los bosques. Y haré de ellos y de los alrededores de mi collado una bendición. Haré descender lluvias a su tiempo; serán lluvias de bendición.

El árbol del campo dará su fruto y la tierra dará sus productos, y ellos estarán seguros en su tierra. Y sabrán que yo soy el SEÑOR cuando yo quiebre las varas de su yugo y los libre de la mano de los que los han esclavizado. No serán más presa de las naciones, y las fieras de la tierra no los devorarán; sino que habitarán seguros y nadie los atemorizará. Y estableceré para ellos un plantío de renombre, y no serán más víctimas del hambre en la tierra, ni sufrirán más los insultos de las naciones. Entonces sabrán que yo, el SEÑOR su Dios, estoy con ellos, y que ellos, la casa de Israel, son mi pueblo declara el Señor DIOS. Vosotras, ovejas mías, sois el rebaño de mi prado, hombres sois, y yo soy vuestro Dios declara el Señor DIOS». (Ezequiel 34, 11 – 31)

Ezequiel es el profeta de la responsabilidad individual. En este capítulo el Señor reprende fuertemente a los pastores que no han pastoreado bien a sus ovejas, sino que más bien las han explotado con avaricia y crueldad, para pastorearse a sí mismos (34:1-10). Pero también hace un llamado fuerte a aquellas ovejas que han obrado en forma egoísta, haciendo daño y perjudicando a las otras ovejas; el Señor dice que va a juzgar entre oveja y oveja (34:17-22).

En cuanto al primer caso, el Señor dice que él mismo va a buscar a sus ovejas y las va a apacentar, reconocer, librar, juntar, curar y fortalecer (34:11-16). En cuanto al segundo caso, dice que va a ponerles un pastor que las apaciente, las establezca y les dé seguridad, mientras él mismo (Dios) va a ser para ellas su Dios (34:23-24).

Para ambos casos, Dios creará un ambiente de bendición, haciendo que toda la naturaleza salvaje, atmosférica y campestre esté a favor de sus ovejas. De la misma manera como Dios va a crear ese ambiente de paz natural, también creará un ambiente de paz internacional y de seguridad alimentaria, que permita a sus ovejas permanecer seguras, con renombre y sin nada que las espante o avergüence, pues Dios mismo será el Señor de y entre ellas.

Si somos un poco observadores, notaremos que de aquí en adelante el libro de Ezequiel tiene buenas noticias para Israel y Judá; Dios mismo decide tomar el control y destino de su pueblo para bendición. Y decimos “de su pueblo”, porque en el contexto las ovejas son las casa de Israel y los malos pastores son los reyes y sacerdotes que hasta el momento habían dirigido al pueblo; por eso es la referencia a David en el versículo 23. Dios va a levantar a un hombre que tengan el sentir de David, según lo expresa en el salmo 23. Ese pastor no es otro que el mismo Señor Jesucristo, quien dijo: “Yo soy el buen Pastor” (Juan 10:11-16).

Ezequiel tiene una visión clara del futuro pastor que tendrán las ovejas del Señor , aún sin identificar quién es ese pastor (34:23-24). Pues bien, Jesús fue llamado “Hijo de David” (o del linaje de David) en los cuatro evangelios; en un momento él expresó a sus discípulos su compasión por la multitud de Israel (Mc. 6:34). Aunque muchas veces consoló a la gente y les dijo que no lloraran, él mismo en un momento al percibir la destrucción de Jerusalén lloró por ella y porque pronto sus habitantes serían ovejas esparcidas (diáspora) por todo el mundo a causa de la ceguera espiritual de sus líderes. Pero Jesús tenía y tiene planes; él recogerá no solo a las ovejas esparcidas de la casa de Israel, sino aún “otras ovejas” y hará que haya “un rebaño, y un pastor” (Jn. 10:16); por ese gran propósito oró Jesús (Jn. 17:20-23). Se puede notar implícito los dos casos mencionados en Ezequiel 34 (1-10 y 17-22).

Dios bendice a su pueblo haciendo descender la lluvia necesaria para que los árboles y toda la tierra den su fruto; Dios bendice a su pueblo trayendo liberación, Dios bendice a su pueblo dándole seguridad, Dios bendice a su pueblo dándole renombre y Dios bendice a su pueblo siendo el Dios y Señor de ellos. Hoy ese pueblo de Dios al cual él apacentará somos tú y yo, la iglesia del Señor; pero nosotros necesitamos también ser responsables para no obrar en forma egoísta, en daño y perjuicio a las demás ovejas del Señor, pues en un momento que decida, él juzgará entre oveja y oveja. Así que, necesitamos portarnos bien unos con otros y con Dios, en cualquier posición en la que estemos; que todos seamos uno en el Señor. Que así sea.

BENDICIONES PARA TODOS!

2 comentarios sobre “Yo velaré por mis ovejas

  • el 2 octubre, 2015 a las 3:52 pm
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    Nos gustaría saber tu opinión al respecto de este tema.

  • el 2 octubre, 2015 a las 3:53 pm
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    Gracias por compartir estas hermosas reflexiones bíblicas

Comentarios cerrados.

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