Te exaltaré mi Dios, oh Rey!

     Pr. Manuel Gamboa
Pr. Manuel Gamboa

«Te exaltaré mi Dios, oh Rey, y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre. Todos los días te bendeciré, y alabaré tu nombre eternamente y para siempre. Grande es el Señor, y digno de ser alabado en gran manera; y su grandeza es inescrutable.

Una generación alabará tus obras a otra generación, y anunciará tus hechos poderosos.
En el glorioso esplendor de tu majestad, y en tus maravillosas obras meditaré. Los hombres hablarán del poder de tus hechos portentosos, y yo contaré tu grandeza. Ellos proclamarán con entusiasmo la memoria de tu mucha bondad, y cantarán con gozo de tu justicia.

Clemente y compasivo es el Señor, lento para la ira y grande en misericordia. El Señor es bueno para con todos, y su compasión, sobre todas sus obras. Señor, tus obras todas te darán gracias, y tus santos te bendecirán. La gloria de tu reino dirán, y hablarán de tu poder, para dar a conocer a los hijos de los hombres tus hechos poderosos, y la gloria de la majestad de tu reino.

Tu reino es reino por todos los siglos, y tu dominio permanece por todas las generaciones. El Señor sostiene a todos los que caen, y levanta[e] a todos los oprimidos. A ti miran[g] los ojos de todos, y a su tiempo tú les das su alimento. Abres tu mano, y sacias el deseo de todo ser viviente. Justo es el Señor en todos sus caminos, y bondadoso en todos sus hechos. El Señor está cerca de todos los que le invocan, de todos los que le invocan en verdad.

Cumplirá el deseo de los que le temen, también escuchará su clamor y los salvará. El Señor guarda a todos los que le aman, pero a todos los impíos destruirá. Mi boca proclamará[h] la alabanza del Señor; y toda carne bendecirá su santo nombre eternamente y para siempre». (Salmo 145:1-21)

Este es el último de los nueve salmos acróstico que tenemos en este libro. En los 21 versículos están las 22 letras del alfabeto (alefato) hebreo; el versículo 13 tiene dos letras: Men y Nun. Nuestra versión Reina-Valera siguiendo a la “TANAK” o Biblia hebrea, no tiene la segunda parte del versículo 13 que corresponde a la Nun; la Nueva Versión Internacional y otras versiones si lo tiene, así como aparece en la Septuaginta y en los escritos del Mar Muerto (11Q Salmo). Este salmo es una doxología anticipada del libro y un preludio a la última colección de “salmos aleluyas”.

Este es el único salmo que en su título incluye la palabra “alabanza” (en hebreo = Tehillah). El plural de Tehillah es el título del libro (Tehillim = Salmos). Ha sido tan estimado este salmo por los rabinos judíos, que en un tiempo acuñaron la frase: “Si un hombre con sinceridad de corazón lo repite tres veces por día, él infaliblemente gozará de las bendiciones del mundo venidero” (C. O. Gillis). Es un salmo en el que el autor se preocupa más por el aspecto acróstico que por desarrollar una idea o tema en el salmo, pero muy hermoso.

El salmo nos habla del carácter del Dios de Israel y de cómo sus obras revelar también su carácter. Los versículos 1-7 resaltan el elemento personal en la adoración y relación con Dios; aquí tenemos todo lo que salmista está dispuesto hacer para expresar su devoción a Dios. Notemos algunos detalles:

  • “Te exaltaré mi Dios…”; la fe personal es el punto de partida para conocer a Dios.
  • “Bendeciré tu nombre”; el concepto de “bendecir” está relacionado con el poder que tiene la palabra hablada.
  • “Eternamente y para siempre”; es un modismo para decir: “A cada instante de mi vida diaria”.
  • “Su grandeza es inescrutable”; es decir, no es posible investigar sobre el asunto; tema no investigable.
  • “Tus poderosos hechos”; toda tipo de obra revela algo del carácter o cualidad de quien la hizo.
  • “…hermosura…gloria…magnificencia”; tres palabra que revelan el carácter mismo de Dios.
  • “…hechos maravillosos… hechos estupendos”; dos características que revelan el carácter de su autor.
  • “…meditaré”; como lo que hace la vaca después de comer el pasto: Rumiar o masticar por segunda vez lo ingerido para que sea bien digerido.
  • “Proclamaré…”; el término en el hebreo denota una proclamación constante y emocionada, como cuando los niños producen y juegan con burbujas y no quieren que se les acabe.

Los versículos 8 a 21 nos muestras un destello singular de lo que hay el corazón de Dios para todos los seres humanos, en especial para aquellos que bendicen su nombre “eternamente y para siempre” y proclaman su poder. El salmista reconoce en Dios todo ese destello de amor en el corazón de Dios y expresa su deseo de que toda la creación y todos los santos le alaben, le bendigan y hablen de su poder junto con él (145:10-12, 21).

La bondad de Dios se manifiesta en cumplir el deseo de los que le temen, en oír su clamor y acudir en su ayuda; él percibe nuestras aspiraciones, alienta nuestras esperanzas y se hace cargo de nosotros en los distintos momentos difíciles de nuestra vida. Los pueblo pueden quejarse de sus gobernantes por lo que son, por lo que hacen y por la forma como lo hacen; pero el pueblo de Dios exalta a su Dios, porque su bondad es digna de alabanza y su poder digno de ser proclamado.

A la frase de los rabíes judíos sobre este salmo y en concordancia con los versículos 14-20, yo muy respetuosamente anotaría que este salmo es también para las bendiciones del mundo presente, al igual que las del salmo 112. ¡Gloria a Dios porque percibe nuestras aspiraciones, alienta nuestra esperanza y se hace cargo de todos nosotros en los distintos momentos de nuestra vida.

Feliz día y que las bendiciones del mundo presentes, como también las del mundo futuro, sean con todos nosotros.

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