Someteos unos a otros

Someteos unos a otros en el temor de Dios. Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor, 23 porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. (Efesios 5:21-23)

El texto clave de este pasaje bíblico es el versículo 21; es la conclusión del tema anterior y los versículos siguientes son un ejemplo de explicación a éste versículo. El término “someteos” es tomado de la palabra griega “hupotasso”; este verbo aparece 38 veces en el Nuevo Testamento griego y 34 veces es traducido por “sujetarse”, 3 veces por “someterse” y una vez por “obedecer”. Como se puede notar, el significado y aplicación de este verbo es más un asunto de buena voluntad que de algo obligado. En este sentido el término “someteos” significa: “(De buena voluntad) pónganse a la ORDEN los unos a los otros”.

Si observamos en el texto en griego, en el versículo 22 no hay verbo; lo que nos dice que el verbo traducido por “sujetas” es el mismo verbo anterior: “hupotasso”. Para el verbo “someterse” el término griego es “dogmatizomai” y aparece una sola vez en el Nuevo Testamento griego; en Colosenses 2:20. Siempre he creído que el Señor apela a nuestra “buena voluntad”; jamás nos obliga a hacer algo; solo nos hace saber las consecuencias de nuestras decisiones.

El apóstol Pablo explica en esta carta varias fuentes de donde nos vienen las dificultades que a veces tenemos que manejar. Por ejemplo, observando el texto a partir del capítulo 4, muchos problemas nos vienen por nuestra falta de madurez (4:17, 26, 29); por nuestro alejamiento de Dios y cercanía con personas que no son de Dios (5:1-7); por nuestro descuido espiritual (5:15-20); por nuestras malas relaciones familiares (5:21…); por nuestras malas relaciones con otras personas en el campo de las responsabilidades (6:5-9) y por la intervención satánica, entre otras fuentes (6:10-12). En cada uno de estos ámbitos o espacios, Dios tiene un modelo de relación que funciona y trae bendición a los participares.

¿Cuál es el modelo para las relaciones familiares? Pablo comienza por la relación de pareja. En el plano de las relaciones humanas, notamos que es el mismo tipo de relación que tenemos o debemos tener con las demás personas, especialmente con los creyentes. En el plano espiritual, la relación ya no es exactamente como la ejemplificada por Adán y Eva o en el de la relación con los demás; es decir, entre iguales; aquí se establece una jerarquía, tomando como modelo la relación entre Cristo y la Iglesia. No esperamos que Cristo se sujete a la iglesia, pero sí que la Iglesia se sujete a Cristo. Entonces aquí sería: “Las casadas pónganse a la orden de sus propios maridos, así como al Señor”.

En el caso del amor del hombre hacia su esposa, en el griego el apóstol usa el verbo “agapao”, (para agape) el mismo que también usa el apóstol Juan en su evangelio (3:16; 15:13) y en sus cartas; más claro en 1 Jn. 4:7-21. En Ef. 5:2 es un imperativo para todos los hermanos. Sabemos que en el griego hay varias palabras para amor (o amar), pero aquí se usa “agape”, aplicado en lo social, en lo moral y en lo espiritual. ¿Qué es lo diferente aquí? El propósito, el alcance y la calidad de ese amor. Observemos los versos 26-28; lo que Cristo hizo por la iglesia no dice que nosotros debemos hacerlo por los demás. Observemos aquí con el ejemplo de Cristo, el papel de un hombre esposo para con una mujer, su esposa. La idea es como si todos los días se fueran a casar, pero el encargado del embellecimiento de ella es el esposo. Luego añade: “la sustenta y la cuida” como a su propio cuerpo (5:29).

En el plano temporal y físico, esposo y esposa deben sujetarse de buena voluntad el uno al otro. En el plano espiritual, la esposa reconoce a su esposo como cabeza y el esposo reconoce a su esposa como su cuerpo; exactamente como la relación entre Cristo y la Iglesia. De paso, resaltemos el hecho que el único modelo de pareja aprobado por Dios es el de un hombre y una mujer; ejemplificado primeramente por la primera pareja Adán y Eva y ahora ilustrada perfectamente por la relación entre Cristo y su Iglesia. No existe otro modelo aprobado por Dios.

¿Queremos evitarnos más problemas en la vida? ¿Queremos superar los problemas que puedan aparecer en nuestras relaciones interpersonales? ¿Queremos vivir la vida abundante que Cristo nos trajo? Entonces recibamos el consejo del apóstol cuando dice: “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados” (5:2).

Feliz y bendecido día para todos.

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