Reconciliación por medio de la muerte de Cristo

«El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.» (Colosenses 1:15-23)

Jesús es la máxima revelación de Dios para nuestro tiempo; es la expresión viva y activa de Dios mismo; es Creador y sustentador de todas las cosas. El es el primero en existencia, poder y posición tanto en la creación como en la Iglesia; él hizo que existieran y en el caso de la Iglesia, él es la Cabeza. Como primogénito, es el heredero de Dios con una posición única y el que tiene la primacía en el mundo visible como en el invisible.

Todos los apóstoles nos enseñan a Cristo como el origen y fin de todas las cosas (Alfa y Omega); en este texto el apóstol Pablo nos dice que:

  • Cristo es el primero en mostrarnos al Dios invisible (1:15);
  • Cristo es el primero en mostrarnos a Dios como Creador (1:15);
  • Cristo es el primero en el mundo visible e invisible (1:16);
  • Cristo es el primero y sustento de todas las cosas (1:17);
  • Cristo es el primero en la Iglesia que es su cuerpo (1:18);
  • Cristo es el primero en la resurrección para vida (1:18);
  • Cristo es el primero en presentarnos un evangelio de esperanza (1:23).

También nos enseña aquí, la efectividad o impacto de los logros del Señor para el universo, para la Iglesia y nuestras vidas:

  • En Cristo, nosotros conocemos personalmente a Dios (1:15);
  • En Cristo tenemos la plenitud de Dios (1:19);
  • En Cristo, el universo es reconciliado con Dios y en Dios (1:20);
  • En Cristo, nosotros somos reconciliados con Dios (1:21);
  • En Cristo, somos presentados puros delante de Dios (1:22);
  • En Cristo, somos fundados y afirmados en la fe (1:23); y
  • En Cristo somos hechos ministros de la predicación del evangelio (1:23).

Toda nuestra visión y percepción de la vida es diferente cuando reconocemos que Cristo es y debe ser el primero en todas las cosas, en nuestras vidas, decisiones y actividades. Dios nos guíe a reconocer su soberanía a través de Cristo sobre cada uno de nosotros.

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