Prediquen este mensaje

 Pr. Manuel Gamboa
Pr. Manuel Gamboa

«Jesús envió a estos doce con las siguientes instrucciones: «No vayan entre los gentiles ni entren en ningún pueblo de los samaritanos. Vayan más bien a las ovejas descarriadas del pueblo de Israel. Dondequiera que vayan, prediquen este mensaje: “El reino de los cielos está cerca.” Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien de su enfermedad a los que tienen lepra, expulsen a los demonios. Lo que ustedes recibieron gratis, denlo gratuitamente. No lleven oro ni plata ni cobre en el cinturón, 10 ni bolsa para el camino, ni dos mudas de ropa, ni sandalias, ni bastón; porque el trabajador merece que se le dé su sustento.

»En cualquier pueblo o aldea donde entren, busquen a alguien que merezca recibirlos, y quédense en su casa hasta que se vayan de ese lugar. Al entrar, digan: “Paz a esta casa.” Si el hogar se lo merece, que la paz de ustedes reine en él; y si no, que la paz se vaya con ustedes. Si alguno no los recibe bien ni escucha sus palabras, al salir de esa casa o de ese pueblo, sacúdanse el polvo de los pies. Les aseguro que en el día del juicio el castigo para Sodoma y Gomorra será más tolerable que para ese pueblo». (Mateo 10, 5 – 15 – NVI)

Cuando Jesús dijo: “A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mt. 9:37-38), solo tenía discípulos que le seguían; pero después de pasar toda la noche orando a Dios, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles” (Lc. 6:12-13). “para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades, y para echar fuera demonios” (Mc. 3:14-15). Aunque Jesús necesita de todos sus seguidores para el testimonio del evangelio, él escoge y hace llamado especial a algunas personas para liderar el establecimiento y extensión de su reino. Esto no implica que la responsabilidad sea de algunos; todos de manera responsable, debemos cumplir nuestro papel en la extensión del reino de Dios en la tierra.

Siempre que alguien asume una nueva responsabilidad, es necesaria la instrucción para evitar errores, frustraciones o accidentes. Cuando Jesús llamó a sus primeros discípulos les dijo: “Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres” (4:19); inicialmente ellos solo necesitaban escuchar y ver lo que Jesús decía y hacía. Pero ahora Jesús los promueve a un nivel superior, donde ya no van a escuchar y ver, sino a ser escuchados y a ser vistos. Para esta nueva responsabilidad Jesús vio necesaria la instrucción (10:5).
Hay algunas personas que se promueven a sí mismas o son promovidas por alguien al ministerio, saltando el proceso indicado por Jesús (9:38) y sin ninguna instrucción. Estas personas corren el riesgo (aun de buena fe) de enseñar doctrinas erradas, de hacer a los demás exigencias no pertinentes, de maltratar moral y espiritualmente a la gente, de frustrarse y como dice el apóstol Pablo: Se envanecen, caen en la condenación del diablo, tienen mal testimonio, caen descrédito y lazo del diablo (1 Tim. 3:6-7).

Las instrucciones de Jesús en nuestro texto de reflexión tienen que ver básicamente con tres aspectos:

  • Quienes son los destinatarios del mensaje que llevarán (10:5-6);
  • Cuál es el contenido del mensaje que llevarán (10:7-8); y
  • Cómo deben comportarse, según circunstancias señaladas (10:9-15).

En cuanto a los destinatarios, notamos cierta concordancia con la última instrucción de Jesús anotada por Lucas en Hechos 1:8: Primero los de cerca. Aunque hemos enseñado que el testimonio debe ser simultáneo en cada lugar del mundo y por nosotros mismos, aquí se entiende que hay unas pautas de procedimiento. De acuerdo con Jesús, el evangelio debe ser llevado primero a los que están preparados para recibirlo. De todas maneras, la meta es “todas la naciones” (28:19) y “todo el mundo” (Mc. 16:15).

En cuanto al mensaje, su contenido es “el reino de los cielos”. Mateo da énfasis especial y resalta de Jesús este punto: Es la primera petición en el “Padre nuestro” (6:10); es lo primero que todos debemos buscar” (6:33); el Sermón del monte son instrucciones para los súbditos del reino (caps. 5-7); registra siete parábolas del reino en capítulo 13 y condiciona la segunda venida del Señor a la predicación de “este evangelio del reino en todo el mundo” (24:14); esto entre muchos otros temas acerca del reino. Recordemos que este fue el mensaje de Juan el Bautista (3:2) y de Jesús al inicio de su ministerio (4:17).
Finalmente, en cuanto al comportamiento hay varios detalles, pero en resumen tienen que ver con la demostración del poder de Dios a favor del bienestar físico y espiritual de las personas (10:8), con vivir la experiencia de confiar en Dios para la provisión (10:9-10) y con mostrar cierta actitud y acción, al haber o no recepción de parte de la gente tanto de ellos como del mensaje (10:11-15).

Al ser llamados por Jesús, bien como discípulo(a) o bien para un ministerio especial, qué importante y vital es atender sus instrucciones. No somos promotores de nuestro propio reino ni de nuestro propio evangelio; nuestro papel no es ser mercenarios en el reino de Dios queriendo implantar nuestro propio sistema religioso o sacar provecho personal de otros a costa de su salvación. Recibamos las instrucciones del Señor y trabajemos juntos en su implementación, porque el reino de los cielos es reino de salvación, reino de bendición, reino de paz y reino eterno; y el Rey de reyes y Señor de señores es uno solo: Jesucristo.

Feliz día y bendiciones para todos.

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