No has permitido que mis enemigos se rían de mí

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 Pr. Manuel Gamboa
Pr. Manuel Gamboa

«Te ensalzaré, oh Señor, porque me has elevado, y no has permitido que mis enemigos se rían de mí. Oh Señor, Dios mío, a ti pedí auxilio y me sanaste. Oh Señor, has sacado mi alma del Seol; me has guardado con vida, para que no descienda al sepulcro. Cantad alabanzas al Señor, vosotros sus santos, y alabad su santo nombre.

Porque su ira es sólo por un momento, pero su favor es por toda una vida; el llanto puede durar toda la noche, pero a la mañana vendrá el grito de alegría. Y en mi prosperidad yo dije: Jamás seré conmovido. Oh Señor, con tu favor has hecho que mi monte permanezca fuerte; tú escondiste tu rostro, fui conturbado.

A ti, oh Señor, clamé, y al Señor dirigí mi súplica: ¿Qué provecho hay en mi sangre si desciendo al sepulcro? ¿Acaso te alabará el polvo? ¿Anunciará tu fidelidad? Escucha, oh Señor, y ten piedad de mí; oh Señor, sé tú mi socorro. Tú has cambiado mi lamento en danza; has desatado mi cilicio[g] y me has ceñido de alegría; para que mi alma[h] te cante alabanzas y no esté callada. Oh Señor, Dios mío, te alabaré por siempre.» (Salmo 30, 1-12) .

¡Qué alegría la que se siente cuando los tiempos difíciles han pasado y llegan tiempos buenos, los tiempos de bendición, los tiempos de alegría!

El título de este salmo dice que es un “Salmo cantado en la dedicación de la Casa” (no dice cuál casa); sin embargo al leerlo notamos que es un salmo muy personal, en el cual el salmista expresa su alegría (en hebreo “rinnah” = grito de regocijo, algarabía triunfante, gritos de júbilo, exclamaciones de alegría y felicidad y agradecimiento a Dios, porque al fin ha pasado toda enfermedad, aflicción, persecución y amenaza de muerte contra él de parte de sus enemigos. El título fue quizá colocado posteriormente en tiempos de la dedicación del templo de Salomón o mucho más tarde en la dedicación del segundo templo y usado para personificar a la nación.

El versículo 5 es uno de los textos que más ha sido de bendición, consuelo y provechos en tiempos difíciles para los creyentes de todos los tiempos:

“Porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría” (v.5).

Muchas veces cuando se está en tiempos de prosperidad y no se han vivido tiempos difíciles, uno se cree auto suficiente; pero cuando el Señor esconde su rostro de nosotros, (contrario a “resplandecer su rostro) entonces nos damos cuenta de lo débiles y vulnerables que somos en esta vida (30:8-9). Así se sintió el salmista por algún tiempo. Pero también supo que si clamaba a Dios, él le escucharía y le libraría de la muerte.

Finalmente el salmista es sacado de la prueba y bendecido por Dios; con gran alegría puede ahora cantar (no a la casa sino a Dios):

“Has cambiado mi lamento en baile; desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría. Por tanto, a ti cantaré, gloria mía y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre” (30:11-12).

Si como el salmista hemos pasado o estamos pasando tiempos difíciles, sepamos que Dios es el mismo de ayer, hoy y por los siglos; y que así como dio la victoria a David, así también nos la dará a cada uno de nosotros si clamamos a él.

BENDICIONES PARA TODOS.

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