Los pueblos del mundo que hoy

     Pr. Manuel Gamboa
Pr. Manuel Gamboa

Los pueblos del mundo que hoy conocen al verdadero y único Dios, han pasado por varios momentos en su concepción religiosa y espiritual. De un lado algunos pueblos fueron del mito y pasando por los sofismas a la filosofía, para explicar al mundo, las cosas que nos rodean y nos suceden. De otro lado hubo pueblos pasaron del mito a una religión poco comprensiva y se quedaron allí, excepto un pueblo al cual Dios escogió y dio su revelación, la cual ha arribado hasta nosotros por medio de la Biblia y su análisis teológico. De esta manera podríamos decir que la filosofía es el resultado del pensamiento crítico de lo que nos sucede y nos rodea y la teología es el resultado del pensamiento comprensivo y analítico de la revelación de Dios dada en la Biblia.

A la pregunta: ¿Cómo es posible el manejo y control de un universo tan complejo y cómo es posible que desde lo divino se pueda atender las necesidades de tantas personas? La respuesta inicial e inmediata fue el “politeísmo”; hay dioses para cada fenómeno, hay dioses que se encargan de los asuntos cósmicos, de los asuntos de la naturaleza y que atienden a las personas según como respondan a sus demandas. Por momentos históricos Israel creyó así; de allí el arraigo de la idolatría en gentes de todos los niveles.

A la pregunta: ¿Por qué los pueblos somos tan distintos unos de otros, perdemos y ganamos batallas, pensamos y creemos diferente, si son los mismos dioses para todos? La respuesta inicial fue el “henoteísmo”; hay un dios para cada pueblo que en momentos puede ser amigo de mi pueblo, pero en otros momentos un gran enemigo. En la Biblia se hace referencia al dios de los filisteos, el dios de Moab, el dios de Canaán, el Dios de Israel y otros más. En este sentido Israel fue más idólatra, porque hizo altares y adoró a dioses de otros pueblos.

A la pregunta: ¿Si cada pueblo tiene su dios y es el que controla todo lo del pueblo, además es mayor que los otros dioses en el lugar, debo adorar a los demás dioses? La respuesta inicial fue el “monolatrismo”; hay muchos dioses, cada pueblo tiene sus dios, todos tienen algún poder y están interesados en el bienestar especialmente de la gente de su pueblo; todos pueden ser buenos o malos con otros pueblos; entonces la decisión fue un poco exclusiva, para adorar sólo al dios (o Dios) del pueblo o de la nación. Israel vivió por épocas en pleno esta etapa.

En todo ese vaivén religioso estuvieron muchos pueblos, entre ellos Israel, hasta que Dios se reveló a Israel, no como un Dios solamente de la nación (aunque sí, el Santo de Israel), pero como el Dios de todo el universo, Creador de todo lo que existe, Omnipotente, Omnisciente y Omnipresente, capaz de atender las necesidades de no solo como pueblo, sino las necesidades personales de cualquier tipo, de cada uno de los que le sirven y le adoran. De esta manera Israel llega a concebir un “monoteísmo absoluto”; ¡Preciosa herencia que a través de la Biblia ha llegado hasta nosotros! Hay un solo Dios “Alef y Tav”, “Alfa y Omega”, “A y Z”, “Principio y Fin” de todo cuanto existe.

Los versículos 6-8 constituyen el centro de este capítulo en su exposición de esta gran verdad: el monoteísmo absoluto. Ya desde la antigüedad del hombre mismo, Dios lo venía diciéndolo y demostrándolo con poder y de muchas maneras; algunos sí alcanzaron a percibirlo, pero no tan claro como para evitar caer en la idolatría. Dios se mostró a Abraham, a Isaac, a Jacob, a Moisés, más tarde dio a Israel los diez mandamientos, la “Shemá” y toda la “Torah”; los profetas recibieron visiones y palabras acerca de Dios que comunicaron fielmente al pueblo, Dios mismo se mostró tanto en momentos críticos como en momentos de gloria en la historia de Israel, pero todavía no se logró tener conciencia clara de un Dios único Creador y Sustentador del universo, como también Redentor del hombre.

De los otros pueblos, unos se quedaron con una religión politeísta y naturalista y siguen en el oscurantismo, ciegos de la verdad; otros, con el razonamiento filosófico y todavía siguen tratando de buscar respuestas a la vida; otros han avanzado a las ciencias y siguen investigando “quien fue primero, el huevo o la gallina”. Los que hemos avanzado y llegado a la comprensión y análisis teológico con base a la revelación de Dios, creemos, afirmamos y enseñamos que no hay más Dios, sino sólo Uno, el que se revela en la Biblia, en la naturaleza, en la historia, en la conciencia y vida de todos aquellos recibimos y creemos en Cristo como la máxima revelación de Dios.

Suscríbete a Nuestra Boletín de Noticias
Recibirás como regalo en tu correo el libro "Cuando lo que Dios Hace No tiene Sentido".
Respetamos Su Privacidad