Los adversarios detienen la obra

     Pr. Manuel Gamboa
Pr. Manuel Gamboa

«Oyendo los enemigos de Judá y de Benjamín que los venidos de la cautividad edificaban el templo de Jehová Dios de Israel, vinieron a Zorobabel y a los jefes de casas paternas, y les dijeron: Edificaremos con vosotros, porque como vosotros buscamos a vuestro Dios, y a él ofrecemos sacrificios desde los días de Esar-hadón rey de Asiria, que nos hizo venir aquí.

Zorobabel, Jesúa, y los demás jefes de casas paternas de Israel dijeron: No nos conviene edificar con vosotros casa a nuestro Dios, sino que nosotros solos la edificaremos a Jehová Dios de Israel, como nos mandó el rey Ciro, rey de Persia. Pero el pueblo de la tierra intimidó al pueblo de Judá, y lo atemorizó para que no edificara. Sobornaron además contra ellos a los consejeros para frustrar sus propósitos, todo el tiempo de Ciro rey de Persia y hasta el reinado de Darío rey de Persia. Y en el reinado de Asuero, en el principio de su reinado, escribieron acusaciones contra los habitantes de Judá y de Jerusalén. También en días de Artajerjes escribieron Bislam, Mitrídates, Tabeel y los demás compañeros suyos, a Artajerjes rey de Persia; y la escritura y el lenguaje de la carta eran en arameo.

Rehum canciller y Simsai secretario escribieron una carta contra Jerusalén al rey Artajerjes. En tal fecha escribieron Rehum canciller y Simsai secretario, y los demás compañeros suyos los jueces, gobernadores y oficiales, y los de Persia, de Erec, de Babilonia, de Susa, esto es, los elamitas, y los demás pueblos que el grande y glorioso Asnapar transportó e hizo habitar en las ciudades de Samaria y las demás provincias del otro lado del río. Y esta es la copia de la carta que enviaron: Al rey Artajerjes: Tus siervos del otro lado del río te saludan. Sea notorio al rey, que los judíos que subieron de ti a nosotros vinieron a Jerusalén; y edifican la ciudad rebelde y mala, y levantan los muros y reparan los fundamentos. Ahora sea notorio al rey, que si aquella ciudad fuere reedificada, y los muros fueren levantados, no pagarán tributo, impuesto y rentas, y el erario de los reyes será menoscabado. Siendo que nos mantienen del palacio, no nos es justo ver el menosprecio del rey, por lo cual hemos enviado a hacerlo saber al rey, para que se busque en el libro de las memorias de tus padres. Hallarás en el libro de las memorias, y sabrás que esta ciudad es ciudad rebelde, y perjudicial a los reyes y a las provincias, y que de tiempo antiguo forman en medio de ella rebeliones, por lo que esta ciudad fue destruida.

Hacemos saber al rey que si esta ciudad fuere reedificada, y levantados sus muros, la región de más allá del río no será tuya. El rey envió esta respuesta: A Rehum canciller, a Simsai secretario, a los demás compañeros suyos que habitan en Samaria, y a los demás del otro lado del río: Salud y paz. La carta que nos enviasteis fue leída claramente delante de mí. Y por mí fue dada orden y buscaron; y hallaron que aquella ciudad de tiempo antiguo se levanta contra los reyes y se rebela, y se forma en ella sedición; y que hubo en Jerusalén reyes fuertes que dominaron en todo lo que hay más allá del río, y que se les pagaba tributo, impuesto y rentas. Ahora, pues, dad orden que cesen aquellos hombres, y no sea esa ciudad reedificada hasta que por mí sea dada nueva orden. Y mirad que no seáis negligentes en esto; ¿por qué habrá de crecer el daño en perjuicio de los reyes? Entonces, cuando la copia de la carta del rey Artajerjes fue leída delante de Rehum, y de Simsai secretario y sus compañeros, fueron apresuradamente a Jerusalén a los judíos, y les hicieron cesar con poder y violencia. Entonces cesó la obra de la casa de Dios que estaba en Jerusalén, y quedó suspendida hasta el año segundo del reinado de Darío rey de Persia.» (Esdras 4:1-24)

Esdras, Nehemías y Ester son los tres últimos libros históricos del Antiguo Testamento y que abarcan un poco más de cien años. Muchas cosas sucedieron en el mundo bíblico durante este período, especialmente cambios de gobierno en los imperios y situaciones especiales con el pueblo de Dios en su proceso de restauración. Cincuenta años después de haber sido destruida Jerusalén, el imperio babilónico llegó a su fin para dar paso al imperio persa, al mando del rey Ciro. Este que era un rey pagano actúa como un verdadero convertido a Dios; al tomar el mando del imperio, enseguida ordenó la liberación y regreso de los judío a su tierra. Los últimos versículos de 2 Crónicas se repiten al inicio del libro de Esdras afirmando este hecho.

El primer hombre nombrado como gobernador para Judá fue Sesbasar 538 a. C, a quien Ciro le entregó por medio de su tesorero, todos los utensilios del templo que Nabucodonosor se había llevado y quien empezó la reconstrucción del templo en Jerusalén (Esdras 1:5-11). El segundo fue Zorobabel en 515 a. C. (Esdras 2) nombrado por el rey Darío (algunos lo identifican como el mismo Sesbasar); el tercero fue Esdras, nombrado por el rey Artajerjes en 458 a. C. (Esdras 7). Y por último fue nombrado Nehemías en 418 a. C. por el rey Jerjes II, conocido también como Artajerjes. Todos tenían orden y autoridad para restablecer la vida social, económica, religiosa y hasta cierto punto la parte política de la que se comenzó a llamar Judea.

Esdras trata de explicar en este capítulo la constante oposición que tuvo el pueblo para restaurar su ciudad, el culto y el templo. Los vecinos samaritanos jamás quisieron dejar construir el templo sin la participación de ellos. No hay una cronología exacta en este capítulo, pero entendemos que aunque una primera etapa del templo fue terminada por Zorobabel, cuatro reyes pasaron (Ciro, Cambises, que no se menciona, Darío I, Jerjes I Asuero y Artajerjes (Esdras 4:4-7) y la oposición aún continuaba; la construcción del templo y la ciudad todavía no se daba. Cuando Zorobabel y los profetas Hageo y Zacarías murieron, la construcción del templo fue abandonada; no hubo un líder que continuara el trabajo.

La situación difícil no era solo en Judea con la oposición de los samaritanos; mientras que la obra estaba parada en Jerusalén, los judíos que todavía estaban en Persia estuvieron a punto de ser exterminados por un decreto del rey Asuero, aconsejado por Amán, un enemigo de los judios. Pero una mujer que por gracia de Dios había sido nombrada reina logró valientemente la liberación de su pueblo; nos referimos a Ester. Esto sucedió unos veinte años antes que Esdras fuese nombrado gobernador para Judea. Quizás a Esdras le tocó vivir la situación que generó el decreto de muerte para los judíos. Nehemías era quizás un niño en ese momento.

A través de esta lectura se nos reafirma que todo intento de reavivar nuestra verdadera relación con Dios va a despertar la oposición de nuestro enemigo común y de aquellos a través de los cuales él obra. Con el engaño de colaborar en la construcción y adorar a Dios, lo que querían era corromper la verdadera fe del pueblo judío con prácticas paganas y así debilitar a la gente comprometida con Dios y con la verdadera adoración.

Todos los líderes de la restauración del pueblo de Dios tuvieron oposición; la tuvo Sesbasar, la tuvo Zorobabel, luego también Esdras tuvo oposición y finalmente toda la oposición que sabemos tuvo Nehemías. Los verdaderos siervos de Dios y su pueblo siempre estarán estorbados por Satanás en su labor para restaurar vidas. Los no creyentes y las fuerzas del mal trabajan siempre en contra de Dios.

Zacarías recibió una palabra de parte de Dios para Zorobabel: “No es con ejércitos, ni confuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Zac. 4:6). Dios a cada uno da una palabra para tomar valor en medio de la oposición y salir adelante; seguramente usted ya tiene esa palabra. Así que, frente a la oposición, confiemos en Dios, armémonos de valor y vamos adelante.

DIOS NOS BENDIGA.

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