Pr. Manuel Gamboa
Pr. Manuel Gamboa

«También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?» (Lucas 18, 1-8)

Esta parábola tiene el propósito principal de enseñarnos que Dios honra y responde a la oración paciente, persistente y perseverante de cada uno de los verdaderos discípulos suyos.
Un segundo propósito es enseñarnos sobre la vindicación de sus escogidos en el reino futuro, después de algunas tribulaciones y su intervención repentina. Mateo dice que precisamente “por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados” (24:22). Interesante que Dios tome en cuenta nuestra actitud y situación para una decisión que es de su absoluta soberanía. Dios es Justo y de allí que nuestras oraciones tienen sentido y no se quedan en el aire.
Un tercer propósito es contrastar la actitud de un juez egoísta y la actitud de nuestro Padre Dios, Juez justo.
Dios está muy interesado en que a cada uno de sus escogidos se les haga justicia, pero también él mismo quiere hacer justicia para bendición de los suyos. Si esta mujer fue capaz de persistir en su petición hasta lograr lo que necesitaba, a sabiendas de que estaba ante un juez injusto, ¿Cuánto más sus escogidos, sabiendo que están ante el único Juez Justo? Un verdadero cristiano tiene todas las de ganar ante cualquier circunstancia, usando como recurso la oración.

Los escogidos de Dios tienen las características de verdaderos discípulos de Jesús:

  • Son aquellos que persisten en la oración; no desmayan (18:1);
  • Son aquellos que solo piden lo que es justo; no son egoísta (18:3);
  • Son aquellos que saben pedir lo que necesitan; no por la fuerza (18:5);
  • Son aquellos que tienen una fe firme en Dios; no vacilantes (Lc. 18:8; Stg. 1:5-7).

Esta parábola es semejante a la de 11:5-8 donde Jesús enseña a sus discípulos a orar. Es importante recordar nuestra necesidad de perdonar cuando estamos orando (Mc. 11:25, 26); en el mismo contexto de la oración Mateo también reitera esta necesidad (Mt. 6:14, 15).
Aunque Dios nos ponga a esperar un rato y aunque parezca no querer responder como hizo el juez injusto, pronto nos responderá, pronto nos hará justicia y por tres razones que aquí se nos da:

  • Somos los escogidos de Dios con las características antes anotadas;
  • Jesús dijo que Dios como Juez justo nos hará justicia; y finalmente,
  • Gracias al Espíritu Santo y a la Palabra, hemos permanecido firmes en nuestra fe en Dios.

Dios responde a la oración de sus escogidos; Dios toma en cuenta nuestra actitud y situación y nos reivindica en su reino presente y futuro; Dios es Juez justo y está muy interesado en hacernos justicia.
Feliz día para todos ; Dios  Nos Bendiga!