La porción sacerdotal

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Entonces habló el SEÑOR a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: “El que ofrezca el sacrificio de sus ofrendas de paz al SEÑOR, traerá su ofrenda al SEÑOR del sacrificio de sus ofrendas de paz. “Sus propias manos traerán ofrendas encendidas al SEÑOR. Traerá el sebo con el pecho, para que el pecho sea presentado como ofrenda mecida delante del SEÑOR. “Y el sacerdote quemará el sebo sobre el altar; pero el pecho pertenecerá a Aarón y a sus hijos. “Y daréis al sacerdote la pierna derecha como contribución de los sacrificios de vuestras ofrendas de paz. “Aquel que de entre los hijos de Aarón ofrezca la sangre de las ofrendas de paz y el sebo, recibirá la pierna derecha como su porción. “Pues yo he tomado de los hijos de Israel, de los sacrificios de sus ofrendas de paz, el pecho de la ofrenda mecida y la pierna de la contribución, y los he dado al sacerdote Aarón y a sus hijos, como su porción para siempre de parte de los hijos de Israel. “Esta es la porción consagrada a Aarón y la porción consagrada a sus hijos de las ofrendas encendidas para el SEÑOR, desde el día en que él los presentó para ministrar como sacerdotes al SEÑOR, la cual el SEÑOR había ordenado que se les diera de parte de los hijos de Israel el día en que El los ungió. Es la porción de ellos para siempre, por todas sus generaciones.” Esta es la ley del holocausto, de la ofrenda de cereal, de la ofrenda por el pecado, de la ofrenda por la culpa, de la ofrenda de consagración y del sacrificio de las ofrendas de paz, que el SEÑOR ordenó a Moisés en el monte Sinaí, el día en que El mandó a los hijos de Israel que presentaran sus ofrendas al SEÑOR en el desierto de Sinaí. (Levítico 7:28-38)

Con nuestra lectura bíblica de hoy termina la primera sección del libro de Levítico, cuyo tema ha sido las ofrendas. Hagamos un breve repaso; dijimos que:
– Levítico es un libro de “adoración en santidad”;
– Los primeros siete capítulos hablan de cinco tipos de ofrendas;
– Con nuestras ofrendas decimos quien es Dios y quienes somos nosotros para él;
– Las primera tres ofrendas (holocausto, de oblación y de paz) son de olor fragante;
– Las últimas dos ofrendas (por el pecado y para expiación) son de olor no fragante;
– Las primeras tres ofrendas eran de corazón voluntario y las otras dos, obligatorias;
– Las ofrendas aquí son tipo y figura de la persona y obra de Jesús;
– Las ofrendas representan características de la persona y obra de Jesús;
– La primera tres ofrendas representan a Cristo en su gloria;
– Las dos últimas ofrendas representan a Cristo sufriendo por nuestro pecado;
– La ofrenda por el pecado supone que todos somos pecadores;
– La ofrenda por el pecado tiene dos propósitos: Resaltar la santidad de Dios y producir en el ofrendante convicción de pecado;
– La ofrenda por el pecado se trata de un pecado por “yerro”;
– Los pecados consciente y voluntarios son castigados severamente (He. 10:26-28; Dt. 19:15);
– Todos nuestros pecados son contra Dios, unos indirectos y otros directos;
– La mentira y la irresponsabilidad son pecados por “prevaricación” y directos contra Dios (6:1-7).
Dos prohibiciones con respecto a los sacrificios tenemos en los versículos 23-27:
– No comer grasa, porque esta le pertenece a Dios (3:16-17); y
– No comer sangre, porque la vida está en la sangre y porque por esta somos redimidos (17:10-12).
Dos clases de porciones para los sacerdotes y su significado (7:30-35):
– El pecho; nos habla del amor de Dios en Cristo. Se explica con textos como: Rom. 5:8; Gal. 2:20; Jn. 13:1; el amor de Dios hacia nosotros. Era ofrenda mecida a Jehová.
– La espaldilla (pierna o muslo); nos habla del poder Cristo para salvarnos completamente. Un texto para corroborar este mensaje es Juan 10:27-30; la seguridad de nuestra salvación.
Tres observaciones basadas en el versículo 35:
– Así como los sacerdotes tenían su porción (pecho y espaldilla), ese amor y esa salvación constituyen nuestra porción como creyentes en Cristo, pero en significado primario, nuestra porción como ministros del Señor. Esto se explica en 1 Cor. 9:13-14.
– Cada israelita debía entender su propia responsabilidad en el sostén del sacerdocio. Así los sacerdotes eran tenidos en alta estima por el pueblo. Esto se ordena en Lev. 7:14.
– Los israelitas robaban a Dios cuando no pagaban el diezmo y no ofrendaban para el sostenimiento de los levitas y sacerdotes. Es correcto afirmar también que los miembros de una iglesia roban a Dios si no dan la ofrenda generosamente para el sostenimiento de los que predican el evangelio. Esto se explica en Malaquías 3:8-10.
En nuestra lectura de hoy se nos ha presentado la “ley de la ofrenda por la paz”; es también como un resumen de las instrucciones dadas a Aarón y a sus hijos para todos los sacrificios u ofrendas presentadas a Dios y para el ejercicio del ministerio sacerdotal. Ver texto 7:35-38.
De todo esto aprendemos también que la presentación de nuestras ofrendas y el culto que rendimos a Dios, no son cosas que podemos hacer o no hacer a nuestra manera; son actos solemnes para Dios y es a nuestro propio costo y riesgo si omitimos, aumentamos o cambiamos sus instrucciones. Una observancia de las leyes de Cristo no puede ser menos necesaria que las leyes de Moisés. Cristo es superior a Moisés y así también sus instrucciones.
¿Qué observaciones dadas por Dios en su palabra y corroboradas por el Espíritu Santo para nuestra adoración y nuestro culto a Dios estamos observando correctamente? ¿Qué tanta importancia le damos al culto que le rendimos a Dios a través de nuestras ofrendas y la forma como se las presentamos? ¿Cómo demostramos que nosotros tenemos igual o mayor reverencia en el culto a Dios que los israelitas?
Feliz y bendecido día para todos; que hagamos todo “decentemente y con orden” (1 Cor. 14:40).

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