¿Ha desechado Dios a su pueblo?

0
12

Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme? Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal.

Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia.
Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra. ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos; como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy. (Romanos 11:1-8)

En el capítulo 9 el apóstol habla de lo que Dios hizo con Israel en el pasado: Dios eligió a Israel para ser pueblo de su gloria. En el capítulo 10 el habla del presente de Israel: Dios ha elegido a Israel, pero éste responde con rechazo; endureció su corazón a la voz de Dios. Y finalmente, en el capítulo 11 nos habla del futuro de Israel: Dios cumplirá su palabra, Dios cumplirá su pacto, Dios cumplirá su juramento: Israel no será desechado, porque finalmente “todo Israel será salvo” (11:26).
El apóstol nos da aquí tres razones argumentadas del porqué Dios no ha desechado a su pueblo:
– Uno: Porque él mismo es un israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín (11:1). Interesante que Benjamín fue el único de los hijos de Jacob que nació en tierra de Israel; así que Pablo es un israelita, más que cualquier otro a quien se le llame israelita. Además, Benjamín fue la tribu que dio el primer rey a Israel y la única tribu leal a Judá (reino del sur con capital Jerusalén) después de la división del reino. De esa tribu también fue el profeta Jeremías (1:1). Ahora, si Dios hubiese rechazado a Israel ¿Cómo se explica que haya escogido a un israelita que fue hasta perseguidor de la iglesia (Fil. 3:5-6) para ser apóstol?
– Dos: Porque Dios, sabiendo de antemano quien era Israel, le hizo cualquier cantidad de favores y le dio cualquier cantidad de promesas, muchas de ellas de forma incondicional. ¿Por qué se atrevió Dios a tanto? ¿No sabía Dios que con Israel iba a fracasar? Claro que sí (Is. 48:8-11; Deut. 31:16-21). Si Dios ya sabía cuál iba a ser el comportamiento de Israel, ¿Por qué lo escogió? Porque su visión no era trabajar con todos los que se llamaran israelitas, sino con un “remanente” (11:4-5), es decir, con el verdadero Israel (9:6). El resto son aquellos que jamás creyeron; pero como hacían parte del pueblo, eran rama natural, entonces fueron desgajados del tronco por su incredulidad (11:17-21), mientras que a los olivos silvestres (los gentiles) que si creyeron al evangelio, Dios los injertó en el tronco Israel.
Ahora, es importante entender que una cosa es la elección de Israel para ser pueblo de Dios con una misión especial y otra es la elección de los creyentes para ser salvo; no todos los descendientes de Israel son israelitas; de esta manera, no todos los que pertenecen al pueblo de Dios son salvos, a menos que sean creyentes de verdad. Esto obedece a tres principios (ojo con esto):
– Dios no hace acepción de personas (Hch. 10:34-35);
– Solo los que creen al evangelio son salvos, sea quien sea (Rom. 1:16-17);
– Los que no obedecen al evangelio, sufrirán pena de eterna perdición (2 Tes. 1:8-9); sea quien fuere y así de sencillo.
En el Antiguo Testamento, la elección o predestinación no tiene nada que ver con la salvación; es para una misión terrenal especial. En el Nuevo Testamento sí es para salvación.
– Tres: Porque así como en aquel tiempo en el que Israel fue escogido y en el tiempo de Elías que había siete mil fieles del pueblo (1 R. 19:10, 14, 15, 18), así “en este tiempo hay un remanente escogido por gracia” (11:5-6). Sí; por pura gracia y la gracia es irrevocable, ya que no está fundamentada en méritos. La gracia es lo que es: Gracia. Así de sencillo. Hoy como siempre, Dios sabe perfectamente quien es un verdadero israelita (como Jesús dijo de Natanael en Juan 1:47) y quienes somos cada uno de nosotros; sin embargo por creer en el evangelio (fe), Dios nos ha escogido para salvación (2 Tes. 2:13-17); ¡Wao! De pura gracia (Ef. 2:8). ¿Que tan buenos somos tú y yo para que Dios nos salve?
Ahora, ¿Qué pasa con aquellos que no hacen parte del remanente? En 9:30-32 está dicho; porque, entiéndase bien: La justicia no se alcanza por obras de la ley, sino por fe en la gracia de Dios; y solo los que son justificados por la fe, “el justo por la fe vivirá” (1:17).
Aquí en 11:8 tenemos algo polémico y paradójico: El endurecimiento de algunos judíos; ellos se lo buscaron y lo consiguieron. Entendemos que el endurecimiento es algo que nace de un corazón impío e incrédulo; de un corazón que quiere impedir la manifestación del poder de Dios en su vida y en la de los demás. Aquí, como en el caso de Faraón, Dios le dio ese empujoncito a aquellos que habían endurecido su corazón para que se volvieran más duros e insensibles a su voz; ellos se lo buscaron y lo consiguieron.
Estos judíos e israelitas descuidaron y perdieron esa gran oportunidad que tuvieron tan cerca de ser salvos (He. 2:1-4) y por cierto no escaparon de ser desgajados del olivo (11:20); ¿Y lo hace Dios por maldad? Por supuesto que no; eso fue lo que ellos buscaron y encontraron al rechazar la gracia de Dios. Lo que vemos aquí es la pura gracia y misericordia de Dios, usando ese estado de “estupor” (picazón, remordimiento, embotamiento mental) en aquellos que no creyeron, para bien de los gentiles y verdaderos israelitas que sí creyeron (Jn. 1:11-12).
Feliz día; vivamos en fe y que la gracia y la misericordia de Dios nos acompañen siempre.

No hay comentarios

Tu Qué Opinas?