Examínense para ver si están en la fe

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     Pr. Manuel Gamboa
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Pr. Manuel Gamboa

»Ésta será la tercera vez que los visito. «Todo asunto se resolverá mediante el testimonio de dos o tres testigos.» Cuando estuve con ustedes por segunda vez les advertí, y ahora que estoy ausente se lo repito: Cuando vuelva a verlos, no seré indulgente con los que antes pecaron ni con ningún otro, ya que están exigiendo una prueba de que Cristo habla por medio de mí. Él no se muestra débil en su trato con ustedes, sino que ejerce su poder entre ustedes. Es cierto que fue crucificado en debilidad, pero ahora vive por el poder de Dios. De igual manera, nosotros participamos de su debilidad, pero por el poder de Dios viviremos con Cristo para ustedes.

Examínense para ver si están en la fe; pruébense a sí mismos. ¿No se dan cuenta de que Cristo Jesús está en ustedes? ¡A menos que fracasen en la prueba! 6 Espero que reconozcan que nosotros no hemos fracasado. Pedimos a Dios que no hagan nada malo, no para demostrar mi éxito, sino para que hagan lo bueno, aunque parezca que nosotros hemos fracasado. Pues nada podemos hacer contra la verdad, sino a favor de la verdad. De hecho, nos alegramos cuando nosotros somos débiles y ustedes fuertes; y oramos a Dios para que los restaure plenamente. Por eso les escribo todo esto en mi ausencia, para que cuando vaya no tenga que ser severo en el uso de mi autoridad, la cual el Señor me ha dado para edificación y no para destrucción.

En fin, hermanos, alégrense, busquen su restauración, hagan caso de mi exhortación, sean de un mismo sentir, vivan en paz. Y el Dios de amor y de paz estará con ustedes. Salúdense unos a otros con un beso santo. 13 Todos los santos les mandan saludos«. (2 Corintios 13:1-13)

Desde el capítulo 10 de esta carta, el apóstol ha hecho una defensa y vindicación de su autoridad apostólica respondiendo a ciertas acusaciones (10:1-18), mostrando su disposición total para su servicio a Dios (11:16-33), sus credenciales como apóstol (12:1-21), pero también haciendo algunas advertencias (11:1-15 y 13:1-10). Nuestra reflexión de hoy es con respecto a su última advertencia.

El apóstol acaba de anunciarles su visita pastoral y de muy buenas maneras (12:14), dando énfasis en que no iba para sacar provecho de ellos como apóstol ni para engañarlos en algún sentido (como los llamados “hijos de Jacob” en reflexión anterior; importante leer el texto de 12:14-21; contraria a la actitud de algunos hoy, que ponen precio a sus visitas. Ciertamente los cristianos debemos ser agradecidos y dar a los siervos de Dios la atención que se merecen; a veces somos los creyentes los que nos portamos como “hijos de Jacob” con los siervos de Dios; de una parte o de otra eso está mal), pero ahora, el apóstol ve la necesidad de hacerles una advertencia para que estén preparados antes de su llegada.

Cuando el apóstol anota que “por boca de dos o tres testigo se decidirá todo asunto” (13:1), está teniendo en cuenta el código de procedimiento penal y disciplinario de la ley mosaica, referido en Deuteronomio 17:6 y 19:15. Esto afirma su prontitud con la que resolverá todo asunto y sin tantos rodeos. La demora de Pablo para ir a Corinto había sido considerada como una muestra de su debilidad o miedo. Pablo quiere hacerles ver que ciertamente hay una manera de ser débil que no es debilidad, sino bondad, paciencia y sabiduría; para esto pone el ejemplo de Cristo. ¿Fue débil Cristo (en el Getsemaní, ante las autoridades judías y romanas, ante el Gólgota)? Pues así se vio, aunque pudo haber usado mas de doce legiones de ángeles para su defensa (Mt.26:53; pues bien; ¿qué pasó después? “Porque aunque fue crucificado en debilidad, vive por el poder de Dios” (13:4); pues de la misma manera pasa con nosotros, dice el apóstol.

En 12:20-21 el apóstol da una lista de problemas (pecados) que estaban afectando gravemente a la iglesia; al parecer ellos no se estaban dando cuenta o simplemente no le estaban dando importancia; por eso el apóstol les invita primeramente a examinarse, a probarse cada uno y entre ellos mismos, cómo es que Cristo está presente en ellos, si es que son creyentes, o si por el contrario todos están reprobados (10:5). En segundo lugar, les invita a que se den cuenta que ellos (Pablo, Tito y Timoteo) no estaban reprobados y cuanta paciencia y amor tenían por la iglesia; que ellos no querían resaltar los pecados de la iglesia y hacer que fuesen conocidos hasta por los que no son creyentes; de lo contrario no orarían por ellos; pues “nadie puede odiar a una persona y orar por ella al mismo tiempo” (Barklay). Los versículos 7 y 9 muestran la razón y petición a Dios por la que Pablo y sus compañeros oraban en este caso.

Quizás usted no lo haya hecho ni le haya pasado, pero en circunstancia ponemos una “cortina de humo” para que la gente no vea nuestras fallas (pecados); en cambio, desviamos la atención o echamos el agua sucia a los demás para hacer que todos vean sus fallas (pecados) y nosotros aparecer limpios a costo de ellos y lo peor, sacar provecho de la situación. La actitud correcta es la que el apóstol nos muestra en este pasaje: Invitar a todos los creyentes a examinarse, a probarse a sí mismos a la luz de la verdad, para que ellos mismo se den cuenta sin son o no aprobados; y a los líderes, no sacar provecho de situaciones de pecados en algunos; al contrario, orar por los creyentes antes de confrontarlos, sin indulgencia, con firmeza y con la verdad. Se busca la sanidad moral y espiritual no de unos pocos, sino de todos.

Feliz día para todos; es tiempo de examinarnos personalmente y como iglesia para saber, para definir y para describir, cómo es que Cristo está vivo y activo en mí y en nosotros.

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