El que de arriba viene

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 Pr. Manuel Gamboa
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Pr. Manuel Gamboa

«El que de arriba viene, es sobre todos; el que es de la tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla; el que viene del cielo, es sobre todos. Y lo que vio y oyó, esto testifica; y nadie recibe su testimonio. El que recibe su testimonio, éste atestigua que Dios es veraz. Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida.

El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano. El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él». (Juan 3, 31-36)

En este pasaje tenemos la dificultad de saber exactamente quién es el que habla, si es Juan el Bautista o si es una reflexión de Juan el evangelista y escritor de este texto. El pasaje está escrito en tercera persona; por eso también se dice que es Jesús quien habla, pues a él le gustaba hablar así (3:13-21; Mc. 10:32-34, 45; 13:26). Para Juan el Bautista era importante dejar claro quién era él y cuál era su misión en comparación con la de Jesús; Juan el evangelista tiene el propósito de demostrar en su evangelio quién es Jesús y cuál es el alcance de su misión; a Jesús le interesaba dejar clara su identidad, como también el alcance de su misión. Sin embargo, la enseñanza no se afecta porque se tome una u otra posición.

Para esta breve reflexión diremos que quien habla es Juan el Bautista. Relacionando este texto con la honestidad y la transparencia, creo que estas hacen mayor eco en la vida de Juan, especialmente cuando de él dice que “Es necesario que él (Cristo) crezca, pero que yo (Juan el Bautista) mengue” (3:30). Jesús mismo había reconocido la autoridad de Juan el Bautista al buscar que él le bautizara; sin embargo Juan no aprovechó este hecho para crecerse y querer ser superior a Jesús.

Juan, después de dar a sus discípulos y a algunos judíos presentes una última explicación acerca de quién era él y cuál era su misión, ahora comienza a enseñarles quién es Jesús, cuál es el alcance de su misión y cuál el origen de su mensaje, a diferencia del mensaje de los judíos: El mensaje de los judíos es terrenal; son sus propias ideas acerca de Dios y de la vida eterna. En cambio, el mensaje de Jesús es de arriba, del cielo; es el mensaje y testimonio de lo que él ha visto y oído del Padre quien le envió.

Es interesante notar la resistencia de los judíos (especialmente de Jerusalén) al mensaje de Jesús y la apertura que tuvo entre la gente que no era judía. A pesar de la autoridad moral y espiritual con la que hablaba Jesús, a pesar de la certificación que daban los que recibían el mensaje diciendo que “Dios es Veraz”, a pesar de la evidencia de la clara presencia del Espíritu de Dios en la vida de Jesús, la gente (especialmente los judíos) no recibía el testimonio de Jesús; los judíos preferían escucharse entre ellos mismos y no recibir el mensaje de Jesús.

Si bien hay muchas personas de entre nosotros a las que Dios ha enviado en el pasado, envía en el presente y ciertamente seguirá enviando en el futuro inmediato, jamás seremos iguales a Cristo, así el haya dicho que “no vino para ser servido, sino para servir…” (Mr. 10:45) y que haremos cosas mayores que las que él hizo (Jn. 14:12); nosotros siempre estaremos al servicio de Cristo y no él al servicio de nosotros; fue y es así como lo entendieron y explicaron los apóstoles en sus cartas y como lo entendió y explicó Juan el Bautista.

La conclusión de Juan es:

  • Jesús viene de arriba y por eso está por encima de todos;
  • Jesús viene del cielo y por eso testifica de lo que vio y oyó del Padre;
  • Jesús habla con autoridad mostrando ser lleno del Espíritu de Dios;
  • Jesús es el amado del Padre, del cual ha recibido todas las cosas;
  • Jesús es quien da vida eterna y libera de la ira de Dios a los que en él creen.

Queda clara aquí la honestidad y transparencia de Juan el Bautista. ¿Qué nos creemos nosotros cuando estamos recibiendo el respaldo de Dios en lo que hacemos y evidenciamos la llenura de su Espíritu? Miremos la actitud y testimonio de Juan el Bautista; miremos cómo hablaban del Señor los apóstoles; aprendamos de ellos.

QUE DIOS NOS SIGA BENDICIENDO CON SU RESPALDO Y LA LLENURA DE SU ESPÍRITU.

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