El Señor disciplina a los que ama

 Pr. Manuel Gamboa
Pr. Manuel Gamboa

«Hijo mío, no desprecies la disciplina del Señor, ni te ofendas por sus reprensiones. Porque el Señor disciplina a los que ama, como corrige un padre a su hijo querido. Dichoso el que halla sabiduría, el que adquiere inteligencia. Porque ella es de más provecho que la plata y rinde más ganancias que el oro.

Es más valiosa que las piedras preciosas: ¡ni lo más deseable se le puede comparar! Con la mano derecha ofrece larga vida; con la izquierda, honor y riquezas. Sus caminos son placenteros y en sus senderos hay paz. Ella es árbol de vida para quienes la abrazan; ¡dichosos los que la retienen! Con sabiduría afirmó el Señor la tierra, con inteligencia estableció los cielos. Por su conocimiento se separaron las aguas, y las nubes dejaron caer su rocío.

Hijo mío, conserva el buen juicio; no pierdas de vista la discreción. Te serán fuente de vida, te adornarán como un collar. Podrás recorrer tranquilo tu camino, y tus pies no tropezarán. Al acostarte, no tendrás temor alguno; te acostarás y dormirás tranquilo. No temerás ningún desastre repentino, ni la desgracia que sobreviene a los impíos. Porque el Señor estará siempre a tu lado y te librará de caer en la trampa. » (Proverbios 3, 11-26).

El libro de Proverbios contiene inicialmente trece lecciones sobre la sabiduría, que van desde el 1:8 hasta el 9:18. Es la sección que tiene mayor simetría o sucesión lógica de pensamiento y cada lección es como un discurso o poema didáctico de un padre para su hijo; constantemente aparecen las expresiones: “Hijo mío” y “tu padre”. El inicio de cada lección está en los siguientes versos: 1:8; 2:1; 3:1; 3:11; 3:21; 4:1; 4:10; 4:20; 5:1; 6:1; 6:20; 7:1 y 8:1. Las trece lecciones abarcan básicamente diecisiete temas; nuestro texto de hoy comprende la lección cuatro (3:11-20) y parte de la lección cinco (3:21-35).

Esta cuarta lección desarrolla detalles de la lección anterior sobre las recompensas que trae la sabiduría, pero iniciando con una advertencia (3:11-12), de la cual hace referencia el escritor a los Hebreos (12:5, 6). Hay dos bienaventuranzas en esta lección: una para el que halla la sabiduría (v.13) y otra para el que la retiene (v.18). De nuevo se afirma aquí la bendición de poder cumplir muchos años, de tener la permanente provisión de Dios y la de tener el reconocimiento de Dios y de los demás (v.16; ver 3:1, 4, 10).

En la parte de la quinta lección que tenemos el tema de la tranquilidad que trae el confiar en Dios y el relacionarse bien con los demás (3:21-26). Andar confiadamente, dormir tranquilo y no estar como asustado pensando en lo peor todo el tiempo son beneficios que nos trae el consejo sabio que viene de Dios.

“La confianza en Dios y las buenas relaciones con los demás” son características propias de todas las personas que han aprendido a vivir la vida con sabiduría.

BUSQUEMOS LA SABIDURÍA QUE VIENE DE DIOS, RECIBAMOS SUS CONSEJOS Y VIVAMOS LA VIDA DISFRUTANDO LAS BENDICIONES QUE DIOS A TRAVÉS DE ELLA NOS TRAE.

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