Pr. Manuel Gamboa
Pr. Manuel Gamboa

«Quiero que sepáis, hermanos, que las cosas que me han sucedido, han redundado más bien para el progreso del evangelio, de tal manera que mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos los demás. Y la mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor. Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad.

Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones; pero los otros por amor, sabiendo que estoy puesto para la defensa del evangelio. ¿Qué, pues? Que no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aún. Porque sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación, conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte.

Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros. Y confiado en esto, sé que quedaré, que aún permaneceré con todos vosotros, para vuestro provecho y gozo de la fe, para que abunde vuestra gloria de mí en Cristo Jesús por mi presencia otra vez entre vosotros». (Filipenses 1:12-26)

Mientras que muchas personas veían la prisión de Pablo como un obstáculo para el avance del evangelio, Pablo veía su situación como una oportunidad para la extensión del evangelio; mientras que algunos veían la prisión como una gran calamidad, Pablo estaba pensando en lo bueno que era ser en esos momentos un prisionero. Muchos veían lo que le estaba pasando a Pablo como algo negativo tanto para él como para la obra evangelística; él la veía como algo bueno y positivo.
Observemos algunas de las cosas que Pablo dice respecto a su situación como prisionero y los resultados de esta:

– Mis prisiones “han redundado más bien para el progreso del evangelio”;
– “Mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio”;
– “Mis prisiones se han hecho patentes en Cristo a todos los demás”;
– Con mis prisiones “la mayoría de los hermanos… se atreven muchas más a hablar la palabra sin temor”;
– Por mis prisiones, “por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado”.

Mientras que algunos creyentes podrían estar tristes por lo que le estaba pasando a Pablo, para él sin embargo, tener presente todas estas cosas en su corazón le producía un gozo inacabable.

El apóstol expone algunas razones más por las que se goza y se gozará aun:

– Sabía que por la oración y la suministración del Espíritu Santo sería libre;
– Sabía que conforme a su anhelo y esperanza, en nada sería avergonzado;
– Sabía que en su cuerpo, o por vida o por muerte, Cristo sería glorificado;
– Sabía que “el vivir es Cristo, y el morir es ganancia;
– Sabía que si moría, “estar con Cristo es muchísimo mejor” para él; pero también
– Sabía que “quedar en la carne era más necesario por causa de (los creyentes) vosotros”; Además,
– Sabía que quedaría, que aun permanecería con todos los creyentes, para provecho de ellos.

Como podemos ver, nada de lo que le pasaba al apóstol lo veía como algo negativo; antes por el contrario, él veía los obstáculos humanos como medios de parte de Dios; el desconsuelo de los hermanos carnales como el consuelo de los hombres de fe; que los que querían perjudicarle, le estaban haciendo brillar con más luz que antes. Todo estaba bien para Pablo, aun la muerte si esta llegaba. Para Pablo, toda la vida se resumía en Cristo (1:21): Pablo estaba despojado de todo interés personal; para él lo importante no era si vivía o moría, sino que Cristo fuera glorificado.

Alguna vez Elías quiso morir a causa de su desaliento (1 R. 19:4), Job por su sufrimiento (Job 7:15; 10:1) y Jonás porque las cosas no salieron como él pensaba (Jonás 4:3, 8); para Pablo, vivir o morir no era importante; si moría, sabía que estaría con el Señor y si vivía, sabía que era una oportunidad para seguir sirviendo a los creyentes. Como dijo alguien: “Con cara gano yo y con sello pierde usted”. Para Pablo lo importante era que Cristo fuera predicado, bien por envidia o bien de buena voluntad, bien por contienda o bien con sinceridad, bien pensando añadir aflicción a sus prisiones o bien amándole por ser un defensor del evangelio; bien por pretexto o bien por verdad.

¿Cuáles son nuestras convicciones en cuanto a la vida cristiana? ¿De qué estamos convencidos en cuando al evangelio? ¿Qué nivel de compromiso tenemos con Dios, con los creyentes y demás personas? ¿Personalmente, hasta qué punto tiene usted conciencia del llamado que Dios le ha hecho? Quizá alguno pase de largo o intente ignorar esta reflexión, pero sé que a muchos que todavía no están a tono con la vida cristiana y el llamado de Dios, el Espíritu ministrará su corazón y de manera amorosa tratará y le ayudará a ponerse en línea con lo que es la voluntad de Dios para su vida. Le deseo éxitos y muchas bendiciones de Dios en esta decisión.

FELIZ Y BENDECIDO DÍAS PARA TODOS LOS QUE TESTIFICAN Y TESTIFICARÁN DE CRISTO, PASE LO QUE PASE.

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