El nuevo mandamiento

 Pr. Manuel Gamboa
Pr. Manuel Gamboa

«Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio; este mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído desde el principio. Sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros, porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra. El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas.

El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo. Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos. Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre. Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que es desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre.

Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno. No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre». (1 Juan 2, 7 – 17)

En ninguna parte de esta carta Juan no nos dice cuál es el mandamiento antiguo ni cuál es el mandamiento nuevo, pero “al buen entendedor, pocas palabras bastan” y esas pocas palabras están en 4:21. Aquí están planteados los dos mandamientos: El amor a Dios y el amor al hermano.

Este “nuevo mandamiento” en realidad no es enteramente nuevo en el sentido cronológico, pues ya estaba dado el mandamiento de “amarás a tu prójimo como a ti mismo”; el mandamiento es nuevo básicamente por tres razones:

  • Es nuevo porque es un amor que nace con nuestra entrega a Cristo;
  • Es nuevo porque ve al prójimo desde otra perspectiva: mi hermano;
  • Es nuevo porque este mandamiento en el desarrollo de la vida cristiana, adquiere un nuevo significado, un nuevo poder, un nuevo sentido de urgencia y una estrecha relación con el ejemplo de Cristo, en el sentido de hasta poner la vida por los hermanos (3:16).

El amor está íntimamente relacionado con la luz; el odio está relacionado con las tinieblas. El que anda en la luz da pasos seguros; no así el que anda en tinieblas. El que anda en amor, el amor de Dios es perfeccionado en él (2:5) y él ha sido perfeccionado en el amor; el que anda en odio es imperfecto en todo; esa imperfección hace que su odio aumente y termine siendo tropiezo para su hermano (2:9-11) y hasta destruyendo a su hermano (3, 11-12).

Son cuatro los retos que nos planea el apóstol en esta su carta universal:

  • Andar en la vida que se nos ha sido manifestada (1, 2);
  • Andar en la luz de Dios practicando la verdad (1, 6 – 7);
  • Conocer a Dios y guardar sus mandamientos (2, 3) y
  • Andar en el amor de Dios el cual ha sido perfeccionado en nosotros (2, 5).

Con respecto a este último reto, el punto es “permanecer”; este término aparece más de veinte veces en esta carta y en la mayoría de los casos está relacionado con nuestra permanencia en la luz, en la verdad, en los mandamientos del Señor y en su amor.

Los siguientes versículos (12-17) nos hablan de las victorias de todos aquellos que han conocido a Dios y permanecen en él. Cada uno de los creyentes estamos en uno de estos grupos: Hijitos, padres y jóvenes, que bien se puede entender física como espiritualmente. La victoria está en perseverar; perseverar es permanecer.

¿Quienes son los salvos según Mateo 24, 13?

Feliz día y que la victoria total sea para todos.

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