Carisma Radio – Dios de las venganzas

Pr. Manuel Gamboa

Señor, Dios de las venganzas, Dios de las venganzas, muéstrate. Engrandécete, oh Juez de la tierra; da el pago a los soberbios. ¿Hasta cuándo los impíos, hasta cuándo, oh Jehová, se gozarán los impíos? ¿Hasta cuándo pronunciarán, hablarán cosas duras, y se vanagloriarán todos los que hacen iniquidad?

A tu pueblo, oh Jehová, quebrantan, y a tu heredad afligen. A la viuda y al extranjero matan, y a los huérfanos quitan la vida. Y dijeron: No verá JAH, ni entenderá el Dios de Jacob. Entended, necios del pueblo; y vosotros, fatuos, ¿cuándo seréis sabios? El que hizo el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá? El que castiga a las naciones, ¿no reprenderá? ¿No sabrá el que enseña al hombre la ciencia?

Jehová conoce los pensamientos de los hombres, que son vanidad. Bienaventurado el hombre a quien tú, JAH, corriges, y en tu ley lo instruyes, para hacerle descansar en los días de aflicción, en tanto que para el impío se cava el hoyo.

Porque no abandonará Jehová a su pueblo, ni desamparará su heredad, sino que el juicio será vuelto a la justicia, y en pos de ella irán todos los rectos de corazón. ¿Quién se levantará por mí contra los malignos? ¿Quién estará por mí contra los que hacen iniquidad? Si no me ayudara Jehová, pronto moraría mi alma en el silencio. Cuando yo decía: Mi pie resbala, tu misericordia, oh Jehová, me sustentaba.

En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma. ¿Se juntará contigo el trono de iniquidades Que hace agravio bajo forma de ley? Se juntan contra la vida del justo, y condenan la sangre inocente. Mas Jehová me ha sido por refugio, y mi Dios por roca de mi confianza. Y él hará volver sobre ellos su iniquidad, y los destruirá en su propia maldad; los destruirá Jehová nuestro Dios. (Salmo 94:1-23)

Empecemos notando que algunos salmos de esta sección no tienen título; lo que hace un poco difícil que sepamos algo de su autor y contexto. Algunos comentaristas lo ubican en distintas fechas, desde la época de Nabucodonosor hasta la época de Alejandro Magno. Al igual que los salmos 37, 73, 136 y el libro de Job, este salmo el problema filosófico del por qué la gente buena sufre. Es un salmo sapiencial pero en principio con tono de lamentación.

El salmista parece estar algo desesperado (o interpretando y transmitiendo el sentimiento del pueblo) y pide a Dios que se muestre, que se engrandezca, que dé el pago a los soberbios; parece percibir que a pesar de todo lo que está pasando a “Su pueblo”, a “Su heredad” (v.5), Dios parece estar tranquilo e indiferente; le pregunta: “Hasta cuando…”, “hasta cuando, oh Jehová…”, “hasta cuando…” (94:3-4).

El salmista, como diciéndole a Dios que es incompatible con su carácter que deje pasar lo que está pasando, llama a Dios como “Dios de las venganzas” (dos veces, v.1), “Juez de la tierra” (v.2), “Dios de Jacob” (v.7), “Refugio”, “Roca de mi confianza” (v.22) y “Jehová nuestro Dios” (v.23). ¿Si este es el carácter de “nuestro Dios”, por qué permite el sufrimiento de su pueblo (94:3-7)?

El salmista nos da aquí una lista de las cosas que son y hacen sus enemigos: Son soberbios (94:2b), se regocijan (94:3b), hablan con arrogancia (94:4a), se vanaglorian (94:4b), quebrantan a tu pueblo (94:5a), afligen a tu heredad (94:5b), matan (puede ser literal o figurativo la pérdida de derechos legales) a la viuda, al extranjero y al huérfanos y además afirman que Dios no ve ni se da por enterado o entendido de lo que está pasando (94:7). ¿Dónde queda entonces la palabra dada en Deuteronomio 10:17-18 sobre la protección del huérfano, la viuda y el extranjero?

Pero, aquí viene una palabra del que recuerda dónde está parado, sabe en quien ha creído, sabe por qué y para qué pasan las cosas y además sabe lo que Dios hará al respecto. El mismo salmista que en nombre del pueblo había expresado toda esta angustia, ahora en su propio nombre le habla a los impíos y a todos aquellos indecisos que están dentro del mismo pueblo de Dios, diciéndoles: “Necios (torpes), entiendan… fatuos (descerebrados), aprendan sabiduría; el que tiene poder para crear ¿no tendrá poder para castigar?” (Mi resumen de los versos 8-11).

Muchas veces aun los creyentes perdemos la paciencia, porque no entendemos los pensamientos de Dios, los tiempos de Dios ni los propósitos de Dios (Is. 55:9); en cambio Dios sí conoce los nuestros (Sal. 94:11). Hay gente que piensa que Dios no existe y que por eso no nos oirá; hay otros que niegan la providencia de Dios, porque no ven que Dios castiga al malo de inmediato.

Ahora, el salmista teniendo la revelación de Dios en su corazón, también la habla a Dios, expresándole con tranquilidad su comprensión de la razón y propósito de todo lo que está sucediendo al pueblo (94:12-15).

Termina entonces, con una pregunta doble y una serie de afirmaciones implícitas y explícitas como respuestas, acerca de lo que Dios ha sido, es y será para él (94:16-23): Pregunta: ¿Quién se levantará por mí contra los malignos? ¿Quién estará por mí contra los que hacen iniquidad? Afirmaciones como respuestas:

  • Jehová ha sido mi ayuda; así que no moriré (v.17);
  • Jehová me sostuvo, cuando pensé que resbalaría (v.18).
  • Jehová consoló mi alma, cuando estuve preocupado (v.19).
  • Jehová ha sido mi refugio, roca y fortaleza cuando fui agraviado (v.22).
  • Jehová devolvió sobre mis enemigos toda su iniquidad (v.23).

Y si Dios ha hecho todo esto conmigo, el puede hacerlo de nuevo conmigo y con su pueblo, su heredad. Si en un momento hemos estado desconcertado y confundidos, recordemos quienes somos en Dios, quien es Dios, que ha hecho Dios; recordemos que él conoce nuestros pensamientos y que tiene planes de bien para nosotros; sepamos que si Dios es con nosotros, ¿quien contra nosotros?

Feliz y bendecido día para todos.

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