Carisma Radio – La creación

Pr. Manuel Gamboa

En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día. Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así.

Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo. Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así. Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno. Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día tercero.

Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas. Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día cuarto.

Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno. Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra. Y fue la tarde y la mañana el día quinto. Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así.

E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno. Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así. Y vio Dios todo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto. (Génesis 1)

El autor del Génesis no pudo haber encontrado mejor recurso literario para contarnos de manera amena y exquisita el hecho de la creación. Lo hizo usando el recurso más extendido en la historia, desde cuando aún la escritura no era un elemento de uso popular: La lírica o poesía con música. Génesis capítulo 1 es un himno a la creación. Con movimientos mesurados y de manera mayestática, el escritor nos cuenta lo que sucedió en los primeros siete días de la existencia del Universo. No sabemos quién escribió este himno, pero si Moisés fue quien escribió o al menos editó este libro, lo tomó y colocó a la cabeza de su primer libro, llamado en hebreo “Bereshit”.

El nombre “Bereshit” significa “en (el) principio” y viene de la raíz “Rosh” que significa “cabeza”. El término “Génesis” es tomado de la Septuaginta (Versión de los Setenta) y significa “origen”. Este libro no es solo la introducción al Pentateuco, sino una introducción a toda la Biblia; es la historia del hombre desde sus comienzos, hasta cuando Dios decidió escoger a un pueblo para ser suyo. De los 4.000 años de historia bíblica, el Génesis abarca 2.315 años.

Siempre que vamos a hablar de un tema o enseñanza bíblica, este estará conectado o referido a una de estas tres entes: Dios, la creación y el hombre. Cualquier tema bíblico estará enmarcado en una o más de estas tres grandes áreas. Génesis 1:1 menciona explícitamente al Creador y a la creación; pero también está implícito quien cuenta o quien recibe la información revelada.

Este primer texto entra negando firmemente todas las teorías humanas dadas en cualquiera de estas tres grandes áreas; por ejemplo:
– El ateísmo: Este texto comienza hablando de un Dios que ya es (existe).
– El politeísmo: Este texto habla de un solo Dios Creador.
– El materialismo: Este texto habla de la creación de la materia.
– El fatalismo: El texto habla de un Dios actuando totalmente libre y soberano.
– El panteísmo: El texto nos indica que Dios el Creador es independiente de las cosas que crea.
– El determinismo: El texto nos indica que Dios es antes e independiente de todas las cosas.
– El evolucionismo: El texto nos indica unos momentos, pero no unos procesos en la creación.

En este relato notamos cierta simetría en cuanto al instrumento para la creación, la calificación a la creación y el momento de la creación. El instrumento, la palabra:“Y dijo Dios:…”(vayyomer Elohim); la calificación: “Y vio Dios que era bueno” (tov) excepto en el segundo día; y el momento: “Y fue la tarde y la mañana…” (vaijí erev vaijí boqer). Al final de toda la creación y después de haber creado al hombre, la calificación es: “Tov meod” (muy bien, bueno en gran manera).

Notamos también que hay tres pares de días:
– En el día 1 se crea la luz y en el día 4 se crean las lumbreras;
– En el día 2 se crea la expansión y el agua y en el día 5 sus seres pobladores;
– En el día 3 se descubre la tierra seca y en el día 6 se crean los seres que la habitan, entre ellos nosotros los humanos.

Matthew Henry hablando de la creación de Dios, explica que en ella podemos ver seis grandes cualidades que aquí resumo e interpreto:

– Gran variedad; diversidad de especies y seres en la naturaleza;
– Gran belleza; los colores de la tierra, el cielo, el mar, la noche;
– Gran exactitud y minuciosidad; el universo, una gran obra de arte;
– Gran poder; las leyes de la naturaleza;la gravedad, la aerodinámica.
– Gran orden; interdependencia armónica y movimiento de lo creado; y
– Gran misterio; hay cosas que nunca entenderemos totalmente.

Este es nuestro Dios; el único al que la Biblia le da el crédito de crear (bará), de hacer (‘asah), de formar (yatsar) y de establecer o componer (kun) todo lo que tiene que ver con la creación. Tomando en cuenta el hebreo, el texto de Isaías 45:18 dice: “Porque así ha dicho Jehová, que creó (bará) los cielos; él es Dios, el que formó (yatsar) la tierra y la hizo (‘asah) y la compuso (kun); no la creó (bará) en vano, para que fuese habitada la creó (yatsar, es la palabra aquí).
Este es el Dios (Elohím) que nos presenta este himno a la creación; el Dios de la creación y que también atiende las necesidades de su creación, especialmente, la de cada uno de nosotros.

Bendiciones!

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