Pr. Manuel Gamboa
Pr. Manuel Gamboa

«Buscad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Mirad bien de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz de amargura, brotando, cause dificultades y por ella muchos sean contaminados; de que no haya ninguna persona inmoral ni profana como Esaú, que vendió su primogenitura por una comida. Porque sabéis que aun después, cuando quiso heredar la bendición, fue rechazado, pues no halló ocasión para el arrepentimiento, aunque la buscó con lágrimas. Porque no os habéis acercado a un monte que se puede tocar, ni a fuego ardiente, ni a tinieblas, ni a oscuridad, ni a torbellino, ni a sonido de trompeta, ni a ruido de palabras tal, que los que oyeron rogaron que no se les hablara más; porque no podían soportar el mandato: «Si aún una bestia toca el monte, será apedreada».

Tan terrible era el espectáculo, que Moisés dijo: «Estoy aterrado y temblando». Vosotros, en cambio, os habéis acercado al monte Sion y a la ciudad del Dios vivo, la Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles, a la asamblea general e iglesia de los primogénitos que están inscritos en los cielos, y a Dios, el Juez de todos, y a los espíritus de los justos hechos ya perfectos, y a Jesús, el mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la sangre de Abel. Mirad que no rechacéis al que habla. Porque si aquéllos no escaparon cuando rechazaron al que les amonestó sobre la tierra, mucho menos escaparemos nosotros si nos apartamos de aquel que nos amonesta desde el cielo. Su voz hizo temblar entonces la tierra, pero ahora él ha prometido, diciendo: «Aún una vez más, yo haré temblar no solo la tierra, sino también el cielo». Y esta expresión: Aún, una vez más, indica la remoción de las cosas movibles, como las cosas creadas, a fin de que permanezcan las cosas que son inconmovibles. Por lo cual, puesto que recibimos un reino que es inconmovible, demostremos gratitud, mediante la cual ofrezcamos a Dios un servicio aceptable con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor». (Hebreos 12:14-29)

En este pasaje tenemos la quinta advertencia que el escritor a los Hebreos hace a los creyentes, a quienes escribe este tratado o carta; tiene que ver con el peligro de rechazar la disponible gracia de Dios. Las otras cuatro advertencias están en los siguientes pasajes: 2:1-4; 3:7-15; 5:11-6:8 y 10:26-31.

En nuestra lectura de hoy resaltamos tres grupos de enseñanzas:

  • Lo que la iglesia debe hacer en favor de los creyentes débiles (14-17),
  • Un contraste entre el monte Sinaí y el monte Sion (18-24) y
  • Una exhortación con advertencia, para retener la gracia de Dios (25-29).

¿Qué debe hacer la iglesia en favor de los débiles?

  • Ir a la vanguardia en busca de la paz (12:14a);
  • Ir a la vanguardia en busca de la santidad (12:14b);
  • Ir a la vanguardia en busca de la gracia de Dios (12:15);
  • Ir a la vanguardia en busca de la bendición (12:16-17).

Comentario: La comunión fraternal es necesaria para la afirmación de los nuevos creyentes y creyentes débiles. No solo necesitamos mantener la comunión entre creyentes, sino también con Dios; la paz nos permite la comunión entre hermanos y la santidad la comunión nuestra con Dios. El verbo “seguir” (en griego = dióko) aquí implica “estar a la cabeza en la persecución de un propósito”. En cambio la expresión “deje de alcanzar” (en griego = justeréo) indica “estar a la cola, quedarse corto, ser inferior, ser deficiente”. Cosas que pueden impedir la bendición: Los disturbios entre creyentes, la raíz de amargura y la satisfacción temporal de deseos carnales.

¿Cuál es el contraste llamativo entre Sinaí y Sion?
Estos dos montes simbolizan el Antiguo Pacto y el Nuevo Pacto.

  • El monte Sinaí: Un pacto con elementos físicos que inspiraban terror, espanto, miedo. El mismo mediador del pacto temblaba (12:21).
  • El monte Sion: Un pacto de gracia, en el cual se entra por gracia, para encontrarnos con todos aquellos que disfrutan de esa misma gracia, por haber sido salvos por gracia, que son herederos de la Jerusalén Celestial por pura gracia y cuyo Mediador es Jesús, del cual su “sangre rociada habla mejor que la de Abel” (12:24).

¿En qué consiste la exhortación y su advertencia?

  • “No desechéis al que habla”. ¿Quién es el que habla? Dios. ¿Qué medio utiliza? La sangre del Mediador, su Hijo. ¿Desde dónde habla? Desde los cielos. ¿Cuál es la razón por la que se debe escuchar esa voz? Porque habrá conmoción y remoción no solo de la tierra sino también del cielo (12:25-27).
  • “Tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios…”. ¿Por qué debemos agradecer a Dios? Por la herencia de un reino inconmovible. ¿Cómo debemos demostrar nuestro agradecimiento a Dios?
    Sirviéndole y agradándole. En el griego, ¿Cuál es la palabra que se traduce “sirvamos”? Es la palabra “latréuomen”, que significa: “Rindamos culto”. ¿Cuáles son las cualidades o valores explícitos de nuestro servicio a Dios? Temor y reverencia (en griego = eulabéias kai déous); es decir, devoción y profundo respeto. ¿Cuál es la razón por la que debemos servir a Dios con “temor y reverencia”? “Porque nuestro Dios es fuego consumidor” (12:28-29). Si a nuestros hermanos que estaban bajo la ley en el Antiguo Testamento se les exigía, a nosotros que estamos bajo la gracia mucho más.

Qué bueno es revisar y evaluar si estos valores son evidentes en nuestros cultos hoy. Qué bueno es revisar si lo que estamos haciendo ayuda a fortalecer en la fe a nuestros hermanos nuevos y a los débiles; qué bueno es revisar hasta qué punto estamos atendiendo la voz de Dios y en todo esto, tomar decisiones al respecto. Es importante entender que nuestra responsabilidad horizontal (con nuestros hermanos) y vertical (con Dios) es mayor que la que tuvieron los creyentes del Antiguo Testamento, debido a que ellos tenía una ley externa, escrita por Dios en piedras; pero nosotros una ley interna, escrita por Dios en nuestros corazones.

Feliz día y bendiciones para todos.