Pr. Manuel Gamboa
Pr. Manuel Gamboa

«Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de Jehová. Bienaventurados los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan; pues no hacen iniquidad los que andan en sus caminos. Tú encargaste que sean muy guardados tus mandamientos. !Ojalá fuesen ordenados mis caminos para guardar tus estatutos!

Entonces no sería yo avergonzado, Cuando atendiese a todos tus mandamientos. Te alabaré con rectitud de corazón cuando aprendiere tus justos juicios. Tus estatutos guardaré; no me dejes enteramente». (Salmo 119:1-8)

Este es el salmo acróstico más conocido y el único que evidencia que originalmente tiene un orden alfabético en casi todas las versiones y revisiones de la Biblia. Con sus 176 versículos es el salmo y el capítulo más largo de la Biblia; está dividido en 22 estrofas de 8 versículos cada una y en todo el salmo originalmente usa 8 (10 en español) diferentes términos para referirse a la palabra de Dios. El salmo podemos decir es un “poema didáctico”.

Uno supone que el autor de este salmo se sabía la Torah (o pentateuco) de memoria y con su habilidad creativa arregla en forma de proverbios, aforismos o dichos cada uno de los 176 versículos; observe que el autor no se preocupa tanto por la conexión lógica o por una temática entre versículos o estrofa; casi que cada versículo es un dicho diferente, aunque todos relacionados con su anhelo, búsqueda, compresión y amor por la palabra de Dios. La única vinculación literaria entre versículos es que todos los versos en una estrofa originalmente empiezan con la letra que se indica al inicio; claro que en la traducción no es posible hacer visible este hecho. En cuanto al autor, algunos proponen que fue Esdras cuando aún era joven; otros, que fue un maestro sabio anónimo que quería despertar el amor a Dios y a su palabra; se sugiere que quien escribió este salmo también escribió el salmo 1.

La primera estrofa, la cual corresponde a nuestra reflexión, podríamos identificarla por los textos de su inicio como “La ley de Dios, fuente de la verdadera bienaventuranza”. Objeto de esas bienaventuranzas son:

  • Los perfectos de camino,
  • Los que andan en la ley de Jehová,
  • Los que guardan sus mandamientos (los de Jehová) y
  • Los que con todo corazón le buscan.

El versículo 5 es como una petición con tono de lamento, con el propósito de poder guardar los estatutos de Dios y evitar ser avergonzado. Y en los versículos 7 y 8 el salmista reconoce que la rectitud de corazón y la capacidad de ser un adorador obediente no son innatas; que se necesita aprender y además, el acompañamiento permanente de Dios.

¿Ha considerado usted cuales son las bendiciones de una persona bienaventurada? Los sinónimos de esta palabra nos dan una idea: Felicidad, dicha, salud, ser afortunado. En esta estrofa la hermenéutica nos permite tomar algunas ideas no solo como condición para para la bienaventuranza, sino también como resultado de la bienaventuranza. Así tenemos que las bendiciones de las bienaventuranzas aquí son:

  • Una buena vida (v.1);
  • Libertad de la desviación (v.3);
  • Falta de una causa para la vergüenza (v.6);
  • Integridad interior (v.7). NBC.

Para el salmista, la palabra (diríamos hoy “la Biblia”) es:

  • La ley de Jehová que instruye (v.1);
  • El testimonio de Jehová que informa (v.2);
  • El camino de Jehová o manual de conducta para la vida (v.3);
  • El mandamiento de Jehová que reglamenta nuestras relaciones (v.4);
  • El estatuto de Jehová que nos orienta positivamente (v.5); y
  • El justo juicio de Jehová que nos ayuda a tomar decisiones correcta (v.7).

¿Qué es la palabra de Dios (la Biblia) para usted? Que entre todo, ella sea para usted la verdadera fuente de bienaventuranza.

FELIZ DÍA Y BENDICIONES PARA TODOS.