Bendiciones de la obediencia

     Pr. Manuel Gamboa
Pr. Manuel Gamboa

«No haréis para vosotros ídolos, ni escultura, ni os levantaréis estatua, ni pondréis en vuestra tierra piedra pintada para inclinaros a ella; porque yo soy Jehová vuestro Dios. Guardad mis días de reposo,[ y tened en reverencia mi santuario. Yo Jehová. Si anduviereis en mis decretos y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus productos, y el árbol del campo dará su fruto.

Vuestra trilla alcanzará a la vendimia, y la vendimia alcanzará a la sementera, y comeréis vuestro pan hasta saciaros, y habitaréis seguros en vuestra tierra. Y yo daré paz en la tierra, y dormiréis, y no habrá quien os espante; y haré quitar de vuestra tierra las malas bestias, y la espada no pasará por vuestro país. Y perseguiréis a vuestros enemigos, y caerán a espada delante de vosotros. Cinco de vosotros perseguirán a ciento, y ciento de vosotros perseguirán a diez mil, y vuestros enemigos caerán a filo de espada delante de vosotros.

Porque yo me volveré a vosotros, y os haré crecer, y os multiplicaré, y afirmaré mi pacto con vosotros. Comeréis lo añejo de mucho tiempo, y pondréis fuera lo añejo para guardar lo nuevo. Y pondré mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os abominará; 12 y andaré entre vosotros, y yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo. Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para que no fueseis sus siervos, y rompí las coyundas de vuestro yugo, y os he hecho andar con el rostro erguido». (Levítico 26:1-13)

Dios siempre presentó para su pueblo dos alternativas: Obediencia o desobediencia, con sus respectivas consecuencias. Una de las cosas que Dios más advirtió a su pueblo fue el evitar involucrarse con la adoración a ídolos; quizá por eso Dios siempre estuvo atento con ellos, como ninguno de los dioses conocidos de los otros pueblos. Israel no tuvo ninguna razón lógica para ser en su historia tan recurrente en caer en la idolatría; sin embargo, este fue el problema más persistente desde el desierto hasta la cautividad babilónica.

Israel fue tan influido por pueblos idólatras que en muchas ocasiones se olvidó del Dios que los sacó de Egipto y les cumplió la promesa de la tierra prometida. En otras ocasiones mezclaron la adoración a Dios con la adoración a otros dioses. Olvidaban que cuando se arrepentían y se volvían a Dios, todo era bendición y victoria a su alrededor y que cuando se apartaban de Dios terminaban en miseria y esclavitud.

¡Cuántas veces hemos visto que esto se ha repetido en la vida de muchas personas, quizá en nosotros mismos! ¡Cuántas veces nos hemos auto-engañado pensando que apartados de Dios nada malo nos va a pasar y cuando nos damos cuenta de esto es demasiado tarde! En Deuteronomio 28 Dios hace que Moisés vuelva a hablar del tema, pues él está interesado que cada generación aprenda y recuerde esto: En la obediencia hay bendición; en la desobediencia hay maldición. Suficientes lecciones de estas tenemos en la Biblia y en la historia; esto para que seamos más inteligentes que nuestros antepasados y obedezcamos a Dios para la bendición. Dios nos siga guiando en bendición.

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