Pr. Manuel Gamboa
Pr. Manuel Gamboa

El Espíritu dice claramente que, en los últimos tiempos, algunos abandonarán la fe para seguir a inspiraciones engañosas y doctrinas diabólicas. Tales enseñanzas provienen de embusteros hipócritas, que tienen la conciencia encallecida. Prohíben el matrimonio y no permiten comer ciertos alimentos que Dios ha creado para que los creyentes, conocedores de la verdad, los coman con acción de gracias. Todo lo que Dios ha creado es bueno, y nada es despreciable si se recibe con acción de gracias, porque la palabra de Dios y la oración lo santifican.

Si enseñas estas cosas a los hermanos, serás un buen servidor de Cristo Jesús, nutrido con las verdades de la fe y de la buena enseñanza que paso a paso has seguido. Rechaza las leyendas profanas y otros mitos semejantes. Más bien, ejercítate en la piedad, pues aunque el ejercicio físico trae algún provecho, la piedad es útil para todo, ya que incluye una promesa no sólo para la vida presente sino también para la venidera. Este mensaje es digno de crédito y merece ser aceptado por todos. En efecto, si trabajamos y nos esforzamos es porque hemos puesto nuestra esperanza en el Dios viviente, que es el Salvador de todos, especialmente de los que creen.

Encarga y enseña estas cosas. Que nadie te menosprecie por ser joven. Al contrario, que los creyentes vean en ti un ejemplo a seguir en la manera de hablar, en la conducta, y en amor, fe y pureza. En tanto que llego, dedícate a la lectura pública de las Escrituras, y a enseñar y animar a los hermanos. Ejercita el don que recibiste mediante profecía, cuando los ancianos te impusieron las manos.

Sé diligente en estos asuntos; entrégate de lleno a ellos, de modo que todos puedan ver que estás progresando. 16 Ten cuidado de tu conducta y de tu enseñanza. Persevera en todo ello, porque así te salvarás a ti mismo y a los que te escuchen. (1 Timoteo 4:1-16)

En este capítulo el apóstol hace un contraste bastante marcado con el capítulo anterior; de allí que inicia con la palabra “pero”. El final del capítulo tres es quizá una confesión de fe o credo cantado, en el que se establece la doctrina o fe correcta de la iglesia. La verdadera iglesia en sus comienzos tenía como pecados imperdonables la blasfemia, la fornicación y la apostasía; al parecer muchos miembros de la iglesia habían caído en por lo menos uno de estos tres pecados; aquí se habla de la apostasía, la cual estaba siendo promovida por Himeneo, Alejandro (1:19-20) y Fileto (2 Tim. 2:17).

Contrastando con la confesión anterior, Pablo asegura tener clara la voz del Espíritu Santo en cuanto a la apostasía futura de algunos creyentes de la iglesia (4:1). Lo que en el momento la iglesia estaba experimentando sería poco para lo que se vendría en el futuro (traigamos esto a nuestro presente). El apóstol tiene claro también, que las enseñanzas (o ideologías) que se están promoviendo no solo son producto de la mente humana, sino que provienen de “espíritus engañadores” y que son “doctrinas de demonios”.

¿En qué tipo de personas operan estas enseñanzas? Pablo da algunas características para identificarlos:
– Son mentirosos e hipócritas;
– Tienen cauterizada la conciencia;
– Están en contra del matrimonio (el verdadero principio de familia);
– Manda a abstenerse de ciertos alimentos.

¿Qué método pedagógico utilizan? Pablo lo llama “fábulas profanas y de viejas” (4:7; 2 Tim. 4:4) y “genealogías interminables” (1:3-4). ¿Y por qué este método? Porque:
– Son doctrinas adicionales no basadas en la Palabra.
– Son doctrinas que agradan al oído y producen placer; entretienen.
– Son doctrinas con las que el oyente no se siente ofendido.
– Son doctrinas que halagan la liviandad de la gente.
– Son doctrinas para los que no quieren conocer la verdad.

¿Cuál es el contraste que se presenta entre estas fábulas y el verdadero evangelio? Veamos algunas:

– Cuando el verdadero evangelio habla de “sufrir oprobios” (4:10) y “penalidades” (2 Tim. 2:3), los falsos maestros dicen “pare de sufrir; ya Cristo sufrió por ti.”
– Cuando el verdadero evangelio habla de “ejercitarse para la piedad”, los falsos maestros introducen a la gente en las tendencias narcisistas y modas del momento.
– Cuando el verdadero evangelio llama a la santidad (2 Tim. 3:6), los falsos maestros practican e inducen al libertinaje, a la tolerancia de conducta pecaminosa.

¿Cómo podemos contrarrestar la apostasía en la iglesia? Necesitamos tener en cuenta que:
– Lo único que puede contrarrestar el avance de las falsas doctrinas es la predicación insistente del verdadero evangelio. (1 Tim. 1:3,4; 4:11; 2 Tim. 4:1, 2).
– No todo lo que tiene lógica y sentido es verdad.
– La gente no soporta la predicación penetrante, sencilla y que va al grano (2 Tim. 4:3).
– Como líder, siendo verdadero ejemplo en toda disciplina cristiana (4:12-16).

El verdadero evangelio se ve rechazado por aquellas personas que:
– Se descargan de él como de un yugo insoportable;
– Ven intolerable la predicación seria sobre el pecado y el juicio;
– Creen fuera de contexto el tema del arrepentimiento y la vida en santidad.
– La predicación no se adapta al gusto natural de aquellas.
– Son guiadas por el egoísmo y el capricho, buscan su propia satisfacción intelectual, sólo quieren oír cosas ingeniosas, interesantes y sensacionales, van pasando de un maestro a otro y de una doctrina a otra.

¿Sabe usted de alguien así? La tarea de la iglesia como de cada verdadero creyente apenas empieza. Necesitamos “ocuparnos en nuestra preparación personal” (4:13-16); como cuando el deportista se entrena para la competencia (4:8); lo que viene en el futuro no lo podemos eludir; mientras hacemos nuestra tarea de predicar el verdadero evangelio y de enseñar la “sana doctrina” (1:3-4) necesitamos estar preparándonos para enfrentar el futuro con valentía y convicción.

Feliz día y bendiciones para todos.

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