Pr. Manuel Gamboa
Pr. Manuel Gamboa

«El Señor es mi pastor, nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma. Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente, el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días». (Salmo 23:1-6).

Este salmo fue escrito por David cuando quizá aún era un jovencito, pastor de las ovejas de su padre Isaí; quizá nunca se imaginó que este llegaría a ser un salmo o himno del himnario judío, ni que sería conocido y apreciado por generaciones aún fuera de su pueblo Israel.

Es bueno saber que muchos de los grandes hombres de Dios en la Biblia fueron pastores como David; entre ellos tenemos a José hijo de Jacob; todos conocemos la historia de lo que le pasó desde sus diecisiete años (Gen. 37:2). Moisés, después de ser alguien “instruido en toda la sabiduría de Egipto” también llegó a ser pastor a sus cuarenta años y por cuarenta años (Hechos 7:22, 23; Ex. 3:1). Amós, el primer profeta escritor, desde niño quizá estuvo siempre “detrás del ganado” y como agricultor (Amós 7:14, 15). Quizá ninguno de ellos pensó que hoy estaríamos hablando de ellos y que sus testimonios de vida serían una bendición para nosotros; pero así Dios ha hecho que suceda. ¡Alabado sea Su nombre!

Los salmos 22, 23 y 24 forman como un trío para presentarnos proféticamente a Jesús desempañando diferentes funciones como nuestro Pastor:

  • Salmo 22; el Buen Pastor angustiado por salvar a sus ovejas;
  • Salmo 23; el Buen Pastor cuidando y proveyendo a sus ovejas;
  • Salmo 24; el Buen Pastor recibido y celebrado por sus ovejas.
  • Jesús nació entre animales y los primeros que lo supieron, visitaron y adoran fueron unos pastores.

Este salmo es uno de los más bellos testimonio de David acerca de la fidelidad de Dios para con él durante toda su vida; con imágenes propias de su contexto oriental nos revela la relación que mantenía él con Dios. Cuando David dice: “Jehová es mi pastor”, está declarando que el Señor es Rey y Señor de su vida, del cual depende totalmente. Cuando menciona: “tu vara y tu cayado”, está indicando que Dios lo protege del enemigo, pero que también le da dirección a su vida personal. Cuando dice: “Unges mi cabeza con aceite”, está haciendo saber que el Señor siempre le están dando privilegios en su relación con él, que siempre le está bendiciendo.

¿Para cuantos de nosotros es este también nuestro testimonio? Recordemos que el Señor Jesús dijo: “Yo soy el Buen Pastor” (Jn. 10:11, 14). Jesús es el Pastor de nosotros y él quiere que nuestra relación con él sea también, un testimonio de bendición para las futuras generaciones.

BENDICIONES PARA TODOS.