Pr. Manuel Gamboa
Pr. Manuel Gamboa

«Cada siete años perdonarás toda clase de deudas. Lo harás de la siguiente manera: Cada acreedor le perdonará a su prójimo el préstamo que le haya hecho. Ya no le exigirá a su prójimo o hermano que le pague la deuda, porque se habrá proclamado el año del perdón de las deudas en honor del Señor. Podrás exigirle el pago de sus deudas al forastero, pero a tu hermano le perdonarás cualquier deuda que tenga contigo. Entre ustedes no deberá haber pobres, porque el Señor tu Dios te colmará de bendiciones en la tierra que él mismo te da para que la poseas como herencia. Y así será, siempre y cuando obedezcas al Señor tu Dios y cumplas fielmente todos estos mandamientos que hoy te ordeno. El Señor tu Dios te bendecirá, como lo ha prometido, y tú podrás darles prestado a muchas naciones, pero no tendrás que pedir prestado de ninguna. Dominarás a muchas naciones, pero ninguna te dominará a ti.» (Dt. 15, 1 – 6).

Una parte de las cosas sagradas en el culto a Dios son los tiempos especiales; entre los muchos tiempos y festividades sagrados está el año de la remisión o el año del perdón. Dios siempre ha mostrado su preocupación por el bienestar de todos los que hacen parte de Su pueblo, tanto de los ricos como de los pobres; lo vemos claramente en este pasaje bíblico como también en el Nuevo Testamento (Stg. 2:15-16). Los necesitados y pobres en este contexto están tipificados por los huérfanos, las viudas y los extranjeros que se han radicado y que ya hacen parte del pueblo (Ex. 22:21-22); no así con los extranjeros que están de paso por el territorio (Dt. 15:3).

En ningún otro pasaje del Antiguo Testamento se expresa de manera tan contundente la idea de hermandad dentro del pueblo de Dios como en Dt. 15:2, 3. Los más fuertes deben siempre ayudar a los más débiles de la comunidad; sin llegar al punto al cual llegaron algunos creyentes de Tesalónica, que dejaron de trabajar para vivir a costa de los bienes de los hermanos que tenían algún recurso (2 Tes. 3:6-15). La práctica de la hermandad también se demostraba en el sistema de préstamos sin interés, solo con el propósito de ayudar; sistema que es cuestionado hoy, debido a la devaluación constante del dinero. Los versículos que siguen (15:7-11) son un llamado a la verdadera generosidad.

Todas las cosas sagradas en el Antiguo Testamento son tipo de algo en el Nuevo Testamento y de este “tiempo sagrado” podemos decir que tipifica la gracia del evangelio en el cual se proclama “el año agradable del Señor”, por el cual obtenemos el perdón de nuestros pecados de parte de Dios y a través de su Hijo Jesucristo. De la misma manera el apóstol Pablo nos exhorta a perdonarnos unos a otros (Col. 3:13). Una comunidad que reconoce a Dios como su Señor debe resaltar la práctica de la hermandad, la práctica del perdón unos a otros y el conocimiento de que todo lo que tenemos lo hemos recibido de Dios. Así es y que Dios nos bendiga.