Pr. Manuel Gamboa
Pr. Manuel Gamboa

«Pero, ¿dónde se halla la sabiduría? ¿Dónde habita la inteligencia? Nadie sabe lo que ella vale, pues no se encuentra en este mundo. “Aquí no está”, dice el océano; “Aquí tampoco”, responde el mar. No se compra con el oro más fino, ni su precio se calcula en plata. No se compra con oro refinado, ni con ónice ni zafiros.

Ni el oro ni el cristal se comparan con ella, ni se cambia por áureas joyas. ¡Para qué mencionar el coral y el jaspe! ¡La sabiduría vale más que los rubíes! El topacio de Cus no se le iguala, ni es posible comprarla con oro puro». (Job 28, 12-19)

Esto es bien interesante; a Job también lo encontramos entre los sabios y hablándonos de la sabiduría. De hecho, aunque irónicamente, a sus tres amigos también los considera unos sabios y muy sabios (12:2-3). Interesante también es encontrar que Ezequiel asocia a Job con Noé y Daniel, para indicar que estos tres serían los únicos (sabios) que se salvarían de una posible catástrofe en la tierra (Ez. 14:14, 20).

Este capítulo es especial en el libro de Job; interrumpe el hilo de lo que se viene hablando para darnos una lección sobre la sabiduría. El punto es sobre “dónde se puede hallar la sabiduría”; aquí se parece mucho al libro de Proverbios. Llama la atención las palabras que usa para describir el camino para llegar a la sabiduría: “Senda que nunca la conoció ave, ni ojo de buitre la vio”.

Vienen entonces dos preguntas, una de ida en doble calzada que indaga cómo llegar a donde está la mina de sabiduría: “¿…dónde se halla la sabiduría? ¿Dónde está el lugar de la inteligencia? (28:12) Y otra de venida en doble vía que indaga por su origen (28:20). Para ambas preguntas la respuesta es negativa: “we don´t know” – no sabemos. Y es que, de acuerdo con nuestro texto, ni siquiera la naturaleza lo sabe (28:13-15); y otro gran problema es que ni disponiendo de todas la riquezas del mundo es posible conseguirla (28:16-19).

Finalmente Job nos señala que la única respuesta a las preguntas por la sabiduría la tiene Dios (28:23). No necesitamos gastarnos la vida preguntando por la sabiduría o tratando de conseguir riquezas para obtenerla, porque “He aquí el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal, la inteligencia” (28:28); antes por el contrario, debemos disfrutar de la sabiduría al lado de Dios y de la naturaleza que él creo y puso a nuestra disposición (28:24-27).

BENDICIONES PARA TODOS.