Pr. Manuel Gamboa
Pr. Manuel Gamboa

«Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos del Señor, y el Señor los entregó en manos de Madián por siete años. Y el poder de Madián prevaleció sobre Israel. Por causa de los madianitas, los hijos de Israel se hicieron escondites en las montañas y en las cavernas y en los lugares fortificados. Porque sucedía que cuando los hijos de Israel sembraban, los madianitas venían con los amalecitas y los hijos del oriente y subían contra ellos; acampaban frente a ellos y destruían el producto de la tierra hasta Gaza, y no dejaban sustento alguno en Israel, ni oveja, ni buey, ni asno. Porque subían con su ganado y sus tiendas, y entraban como langostas en multitud, tanto ellos como sus camellos eran innumerables; y entraban en la tierra para devastarla.

Así fue empobrecido Israel en gran manera por causa de Madián, y los hijos de Israel clamaron al Señor. Y cuando los hijos de Israel clamaron al Señor a causa de Madián, el Señor envió a los hijos de Israel un profeta que les dijo: Así dice el Señor, Dios de Israel: “Fui yo el que os hice subir de Egipto, y os saqué de la casa de servidumbre. «Os libré de la mano de los egipcios y de la mano de todos vuestros opresores; los desalojé delante de vosotros, os di su tierra, y os dije: ‹Yo soy el Señor vuestro Dios. No temeréis a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis›. Pero no me habéis obedecido.» Y vino el ángel del Señor y se sentó debajo de la encina que estaba en Ofra, la cual pertenecía a Joás abiezerita; y su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas. Y el ángel del Señor se le apareció, y le dijo: El Señor está contigo, valiente guerrero. Entonces Gedeón le respondió: Ah señor mío, si el Señor está con nosotros, ¿por qué nos ha ocurrido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas que nuestros padres nos han contado, diciendo: «¿No nos hizo el Señor subir de Egipto?» Pero ahora el Señor nos ha abandonado, y nos ha entregado en mano de los madianitas. Y el Señor lo miró, y dijo: Ve con esta tu fuerza, y libra a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te he enviado yo? Y él respondió: Ah Señor, ¿cómo libraré a Israel? He aquí que mi familia es la más pobre en Manasés, y yo el menor de la casa de mi padre. Pero el Señor le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a Madián como a un solo hombre. Y Gedeón le dijo: Si he hallado gracia ante tus ojos, muéstrame una señal de que eres tú el que hablas conmigo. Te ruego que no te vayas de aquí hasta que yo vuelva a ti, y traiga mi ofrenda y la ponga delante de ti. Y él respondió: Me quedaré hasta que vuelvas. Y Gedeón entró y preparó un cabrito y pan sin levadura de un efa de harina; puso la carne en una cesta y el caldo en un caldero, y se los llevó a él debajo de la encina y se los presentó. Y el ángel de Dios le dijo: Toma la carne y el pan sin levadura, ponlos sobre esta peña y derrama el caldo. Y así lo hizo.

Entonces el ángel del Señor extendió la punta de la vara que estaba en su mano y tocó la carne y el pan sin levadura; y subió fuego de la roca que consumió la carne y el pan sin levadura. Y el ángel del Señor desapareció de su vista. Al ver Gedeón que era el ángel del Señor, dijo: ¡Ay de mí, Señor Dios! Porque ahora he visto al ángel del Señor cara a cara. Y el Señor le dijo: La paz sea contigo, no temas; no morirás. Y Gedeón edificó allí un altar al Señor y lo llamó El Señor es Paz, el cual permanece en Ofra de los abiezeritas hasta hoy». (Jueces 6, 1-24)

De los trece líderes que parcialmente gobernaron a Israel en el período de los jueces, Gedeón es uno de los tres más referidos, más conocidos y que sobresalen por sus victorias, junto con Débora y Sansón. Es interesante que aunque en 2:16 se les llama “jueces” y que en algún momento juzgaron a Israel (3:10), a ninguno en particular se le llamó juez y su función principal era la de liberar a Israel de manos de sus enemigos. Los jueces de ese período eran más líderes militares que personas que manejaran leyes o normas. Además, en el relato sobre Gedeón no se dice que él “juzgó a Israel”.

A Gedeón le tocó liberar a Israel de mano de los madianitas, de los amalecitas y de los hijos de oriente, que los invadían, se llevaban sus cosechas y dejaban todo destruido (6:3); los israelitas habían caído en esa situación por haberse olvidado de Dios (6:1). Israel vivía en un círculo vicioso y por casi cuatrocientos años no salieron de allí:

  • Hacían lo malo ante los ojos de Jehová (tiempo de soberbia);
  • Dios los entregaba en manos de sus enemigos (tiempo de servidumbre);
  • Los israelitas clamaban a Dios por ayuda (tiempo de súplica);
  • Dios escuchaba el clamor y les levantaba un libertador (tiempo de batalla);
  • Dios daba la victoria a Israel sobre sus enemigos (tiempo de paz).

Este ciclo se repite siete veces durante el período de los jueces y en el relato completo sobre Gedeón podemos estas fases. En esta ocasión no eran enemigos internos, pues la gran mayoría habían sido vencidos durante el tiempo de la conquista; ahora son enemigos externos los que atacan y son muy poderosos (pero más poderoso es Dios cuando sale en defensa de su pueblo).

A veces en nuestras situaciones difíciles, nos sentimos como se sentía Gedeón: asustado, preocupado y tratando de salvar algo para la sobrevivencia nuestra y de la familia; hasta cuestionamos el interés que Dios tiene por nosotros (6:13). Pero “el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: “Jehová está contigo, varón esforzado y valiente” (6:12). Más adelante cuando él teme morir por haber visto a Dios mismo (como ángel), Dios mismo le dice: “Paz a ti, no tengas temor, no morirás” (6:23).

Pero ¿Cómo y cuándo se dio cuenta Gedeón que estaba hablando con el mismo Dios? Observemos cómo poco a poco Dios se le fue revelando y cómo poco a poco Gedeón fue cambiando el lenguaje con el que se dirigía al ángel (6:14-17). En seguida Gedeón hace uso del poder que tiene la ofrenda, para asegurarse de lo cierto que el ángel le estaba diciendo; aun de su pobreza, él encontró algo para dar como ofrenda al ángel; es allí en la presentación de su ofrenda que Gedeón descubrió que el ángel con quien estaba hablando no era un simple ángel, era el ángel de Jehová (6:21-22). De inmediato Gedeón edificó un altar a Dios y le puso por nombre: “Jehová-shalom” (Dios de paz).

A veces nosotros mismos cerramos los cielos para no recibir bendición y hacemos que el enemigo siga devorando lo poco que tenemos; a veces cerramos nuestros oídos para no escuchar lo que Dios piensa de nosotros; a veces nos quedamos en la incredulidad y en el cuestionamiento de los planes que Dios tiene para nosotros; a veces cerramos nuestros ojos y no nos damos cuenta que estamos frente a frente con Dios. La actitud de Gedeón frente al ángel de Jehová le permitió ser el instrumento por el cual Dios dio salvación a Israel y ser su líder en tiempo de paz por cuarenta años (8:28). Nuestra paz y bendición vienen de Dios. ¿Cuál es nuestra actitud frente a él?

Feliz día y bendiciones para todos.