Pr. Manuel Gamboa

En el mes octavo del segundo año del reinado de Darío, la palabra del Señor vino al profeta Zacarías, hijo de Berequías y nieto de Idó: «El Señor está ardiendo en ira contra los antepasados de ustedes. Por lo tanto, adviértele al pueblo que así dice el SeñorTodopoderoso: »“Vuélvanse a mí, y yo me volveré a ustedes —afirma el Señor Todopoderoso—. » ”No sean como sus antepasados, a quienes les proclamaron
los profetas de antaño que así dice el Señor Todopoderoso: ‘Vuélvanse de su mala conducta y de sus malas prácticas.’ Porque ellos no me obedecieron ni me prestaron atención —afirma el Señor —.

» ”¿Dónde están los antepasados de ustedes? ¿Acaso los profetas siguen con vida? ¿No se cumplieron en sus antepasados las palabras y los decretos que a mis siervos los profetas ordené comunicarles? » ”Entonces ellos se volvieron al Señor, y dijeron: ‘El Señor Todopoderoso nos ha tratado tal y como había resuelto hacerlo: conforme a lo que merecen nuestra conducta y nuestras acciones.’” »

En el segundo año del reinado de Darío, en el día veinticuatro del mes de sebat, que es el mes undécimo, la palabra del Señor vino al profeta Zacarías, hijo de Berequías y nieto de Idó: Una noche tuve una visión, en la que vi a un hombre montado en un caballo alazán. Ese hombre se detuvo entre los arrayanes que había en una hondonada. Detrás de él había jinetes en caballos alazanes, bayos y blancos. Yo le pregunté: «¿Qué significan estos jinetes, mi señor?» El ángel que hablaba conmigo me respondió: «Voy a explicarte lo que significan.» Y el hombre que estaba entre los arrayanes me dijo: «El Señor ha enviado estos jinetes a recorrer toda la tierra.»

Los jinetes informaron al ángel del Señor, que estaba entre los arrayanes: «Hemos recorrido toda la tierra. Por cierto, la encontramos tranquila y en paz.» Ante esto, el ángel del Señor replicó: « Señor Todopoderoso, ¿hasta cuándo te negarás a compadecerte de Jerusalén y de las ciudades de Judá, con las que has estado enojado estos setenta años?» El Señor le respondió con palabras buenas y consoladoras al ángel que hablaba conmigo, y luego el ángel me dijo: «Proclama este mensaje de parte del Señor Todopoderoso:

»“Mi amor por Sión y por Jerusalén me hace sentir celos por ellas. En cambio, estoy lleno de ira con las naciones engreídas. Mi enojo no era tan grave, pero ellas lo agravaron más.”
16 »Por lo tanto, así dice el Señor: “Volveré a compadecerme de Jerusalén. Allí se reconstruirá mi templo, y se extenderá el cordel de medir, afirma el Señor Todopoderoso.” »Proclama además lo siguiente de parte del Señor Todopoderoso: »“Otra vez mis ciudades rebosarán de bienes, otra vez el Señor consolará a Sión, otra vez escogerá a Jerusalén.” » (Zacarías 1:1-17)

Jehová recuerda bendecirnos en el momento oportuno. Esta frase sale de unir los significados de tres nombres:

  • Zacarías: Jehová se acuerda;
  • Berequías: Jehová bendice;
  • Iddo: Oportuno.

Esta es la idea principal de Zacarías en su libro: Jehová se acuerda de bendecirnos en el momento oportuno.

Zacarías fue profeta y también sacerdotes, nieto del sacerdote Iddo (Neh. 12:4). Es interesante que Zacarías fue el último de los profetas quien recibió palabra de Dios a través de un ángel (1:9ss) y otro Zacarías, cuatrocientos años más tarde, el primero en recibir palabra de Dios por medio de un ángel (Lucas 1:11ss). Dios se acuerda de bendecirnos en el momento oportuno. Zacarías en su libro es el profeta menor que más referencias tiene con respecto al Mesías.
Zacarías fue contemporáneo con Hageo; en estos dos siervos de Dios se puede ver claramente por sus profecías, que el uno es un gran soñador y el otro es un gran visionario (Joel 2:28c); el uno sueña con volver a ver su ciudad y el templo restaurados, mientras que el otro tiene visiones de la restauración de su gente no solo en lo espiritual, sino también en lo social y político; una perfecta combinación de dos siervos de Dios para una restauración integral. Zacarías tiene ocho visiones y va más allá de lo localista; su última visión es de alcance mundial (6:1-8).
La actividad ministerial de Hageo y Zacarías es mencionada por Esdras 5:1. Tal como los apóstoles Pedro y Juan al inicio de la Iglesia en Hechos, así Hageo y Zacarías al inicio de la restauración de Israel; la combinación de la experiencia de un anciano soñador y el empuje y la fuerza de un joven emprendedor; es lo que necesitamos hoy en nuestra sociedad en sus distintos ámbitos.
Aparte del texto de 4:6, poco estamos familiarizados con este libro. Una serie de predicaciones o estudios bíblicos en este libro nos viene muy bien para estos tiempos; necesitamos en nuestras comunidades jóvenes espirituales prácticos, que tenga una incidencia positiva y de trascendencia en el área de su fortaleza. Zacarías era un joven de quizás unos veinte años (o menos). Según algunos historiadores bíblicos, el ministerio de Hageo duró cuatro meses y el de Zacarías dos años; pero que ambos estuvieron pendientes de la obra hasta que se terminó.
Nuestro texto de hoy nos habla de la primera visión de Zacarías. A diferencia de los cuatro caballos (jinetes) del apocalipsis, los caballos de esta visión llegan para traer buenas noticias (1:11, 16); Dios estaba utilizando a Darío (rey de Persia) para poner paz en la región; además había decretado el retorno del pueblo a su tierra y la reconstrucción de la ciudad con su templo; esto indicaba que las condiciones están dadas para la restauración total y de la gobernabilidad del pueblo (aunque ahora ya no eran una nación, sino una provincia de Persia); las ciudades de la nueva provincia tendrían abundancia y serían prósperas (1:17).
Para el profeta es importante advertir que si bien Dios tiene planes de restauración y bendición para la ciudad, ellos no deben cometer los mismos errores que sus padres en el pasado (1:4-5). Les advierte que aprendan del pasado y no vuelvan a cometer los mismos errores.
Zacarías tiene un mensaje de consuelo y aliento de parte de Dios para su pueblo; un mensaje de restauración y prosperidad; un mensaje de paz y bendición; pero es necesario aprender de la historia y no olvidar sus lecciones; el pasado nos enseña cómo vivir el presente y para proyectarnos a un futuro mejor, con Dios teniendo el control especialmente de nuestras vidas.
No olvidemos que “Jehová se acuerda de bendecirnos en el momento oportuno”.
Feliz y bendecido día para todos.

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