Pr. Manuel Gamboa

Estos, pues, son los mandamientos, los estatutos y los decretos que el Señor vuestro Dios me ha mandado que os enseñe, para que los cumpláis en la tierra que vais a poseer, para que temas al Señor tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te ordeno, tú y tus hijos y tus nietos, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados. Escucha, pues, oh Israel, y cuida[a] de hacerlo, para que te vaya bien y te multipliques en gran manera, en una tierra que mana leche y miel, tal como el Señor, el Dios de tus padres, te ha prometido.

Escucha, oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor uno es. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y las atarás como una señal a tu mano, y serán por insignias[b] entre tus ojos. Y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas.

Y sucederá que cuando el Señor tu Dios te traiga a la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob que te daría, una tierra con grandes y espléndidas ciudades que tú no edificaste, y casas llenas de toda buena cosa que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivos que tú no plantaste, y comas y te sacies; entonces ten cuidado, no sea que te olvides del Señor que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre[c]. Temerás sólo al Señor tu Dios; y a El adorarás[e], y jurarás por su nombre. No seguiréis a otros dioses, a ninguno de los dioses de los pueblos que os rodean, porque el Señor tu Dios, que está en medio de ti, es Dios celoso, no sea que se encienda la ira del Señor tu Dios contra ti, y El te borre de la faz de la tierra.

No tentaréis al Señor vuestro Dios, como le tentasteis en Masah. Debéis guardar diligentemente los mandamientos del Señor vuestro Dios, y sus testimonios y estatutos que te ha mandado. Y harás lo que es justo y bueno a los ojos del Señor, para que te vaya bien, y para que entres y tomes posesión de la buena tierra que el Señor juró que daría a tus padres, echando fuera a todos tus enemigos de delante de ti, como el Señor ha dicho.

Cuando en el futuro tu hijo te pregunte, diciendo: “¿Qué significan los testimonios y los estatutos y los decretos que el Señor nuestro Dios os ha mandado?”, entonces dirás a tu hijo: “Eramos esclavos de Faraón en Egipto, y el Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte. “Además, el Señor hizo grandes y temibles señales y maravillas delante de nuestros ojos contra Egipto, contra Faraón y contra toda su casa; y nos sacó de allí para traernos y darnos la tierra que El había jurado dar a nuestros padres.” Y el Señor nos mandó que observáramos todos estos estatutos, y que temiéramos siempre al Señor nuestro Dios para nuestro bien y para preservarnos la vida, como hasta hoy. Y habrá justicia para nosotros si cuidamos de observar todos estos mandamientos delante del Señor nuestro Dios, tal como El nos ha mandado. (Deuteronomio 6:1-25)

Es interesante notar en la historia bíblica, como Israel bajo la dirección de Moisés, formula y confiesa su fe en Dios. Israel después de saber y entender que Dios le había escogido para ser pueblo suyo, toma las palabras de 6:4, para en forma oral y escrita, dejar constancia histórica para todas las generaciones, de su fe en un Dios Único (ejad).
Israel como nación estaba a punto de recibir una de las bendiciones más grande de su temprana existencia: La tierra que fluye leche y miel. Dios (y Moisés) sabía que recibir una bendición de semejante tamaño representaba un (también) un gran peligro; sabía que el ser humano frente a la bendición tiene la tendencia de olvidar el pasado, si este ha sido trágico, de pobreza o escasez y al hasta olvidarse de Dios (6:10-12); que hay la tendencia de creer en cualquier cosa o creerse auto suficientes; por eso la orden es: guardar esta palabra en el corazón, repetirlas constantemente a los hijos, compartirla en casa y fuera de casa, llevarla a todas partes y escribirla en lugares visibles de la casa (6:6-9).
El pecado recurrente de Israel fue precisamente el pecado religioso o pecado de la idolatría, como bien lo recuerda Josué en su último discurso (24:15). De paso cabe anotar aquí que una religión nacional fácilmente puede caer en la ruina, pero una religión que es personal y familiar puede mantenerse firme por generaciones. Pero cuando una religión es nacional, en cualquier momento puede aparecer un nuevo gobierno, cambiar todo y establecer leyes para regularla; en la práctica de una fe personal y familiar como lo hizo Josué, ninguna legislación puede afectarla. La gente respondió positivamente a Josué sobre su fidelidad a Dios (Jos. 24:16-17), pero lo hizo como pueblo, no cada uno en forma personal, ni siquiera como familia; luego tenemos los resultados (Jue. 2:6-13): la nación se convirtió en un país idólatra, por la falta de fe personal y de familia.
Dios a través de Moisés deja claro aquí, la importancia de la función docente de los padres en casa y la de todos en los distintos otros espacios, especialmente de la vida familiar (Dt. 6:1-9). Esta verdad cardinal formulada en una confesión de fe, siempre que Israel la aplicó o la cumplió, fue un pueblo feliz, próspero y fructífero.
Los versículos 10-19 son un recordatorio de lecciones pasadas que han de ser siempre recordadas para no repetir la historia y los versículos 20-25 son una reiteración e indicación clara del papel docente de los padres. Para Dios, lo que sucede en las generaciones siguientes es resultado del trabajo de los padres. Las tendencias sociales no existen por sí solas; las crea y las impone alguien aprovechándose de la tendencia humana a olvidarse de las leyes de Dios.
No hay como tener un punto de referencia escrito, en la mente y el corazón cuando de tomar decisiones se trata, en especial aquellas que tienen que ver con nuestra trascendencia. Dios ha marcado pautas para una vida feliz, próspera y fructífera permanente; pero para esto es necesaria la práctica de una relación personal y familiar con él; no debemos atenernos a las regulaciones de una fe nacional; lo que hacemos en familia es lo que debe afectar positivamente a nuestra sociedad presente y futura. Qué bueno recibir y acatar las palabras del texto 25. Resáltelo en su Biblia. Justicia aquí se refiere a la consolidación de las buenas relaciones entre los seres humanos y con Dios; se refiere a la normalidad que debe ser; a todo lo que es derecho y recto moralmente en una familia y en una sociedad. No olvide resaltar el texto 25 en su Biblia, como también la confesión de 6:4.
¿Qué papel juega Dios en tu vida? ¿Recibes el encargo de ser docente en tu familia? ¿Ya sabes qué enseñar a tus hijos? ¿Quieres que tus hijos sean felices, prósperos y fructíferos? Bien. Entonces, que tengas la guía y la bendición de Dios en esta tarea.
Feliz y bendecido día para todos.

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