Pr. Manuel Gamboa
Pr. Manuel Gamboa

«Sí, alábenle, oh siervos del Señor, ¡alaben el nombre del Señor! Bendito sea el nombre del Señor ahora y para siempre. En todas partes —del oriente al occidente—, alaben el nombre del Señor. Él está por encima de las naciones; su gloria es más alta que los cielos.

Quién puede compararse con el Señor nuestro Dios, quien está entronizado en las alturas? Él se inclina para mirar el cielo y la tierra. Levanta del polvo a los pobres, y a los necesitados, del basurero. Los pone entre príncipes, ¡incluso entre los príncipes de su propio pueblo! A la mujer sin hijos le da una familia y la transforma en una madre feliz. ¡Alabado sea el Señor!» (Salmo 113, 1-9)

Este es el primero de los salmos que tradicionalmente era cantado en familia durante la celebración de la pascua; el 113 y 114 eran cantados al inicio y luego al terminar la cena, los salmos 115 a 118. Se les llama el “Hallel egipcio” por su relación y uso en la pascua. A estos salmos se refieren Mateo (26:30) y Marcos (14:26) terminar Jesús y sus discípulos la última cena. Estos mismos salmos también eran cantados en la fiesta de pentecostés, en la de los tabernáculos y en otras fiestas especiales.

Del salmo 113 no se tiene indicación de su autor ni del contexto en el que fue escrito; algunos comentaristas creen que su origen está en el sentimiento de gozo que experimentaron los que volvieron del cautiverio babilónico.
En los versículos 1-3 se da un énfasis imperativo para alabar a Dios. Dios elogiado por su propio pueblo; es invita a todos los pueblos de la tierra a hacer lo mismo.

En los versículos 4-6 Dios es reconocido tal alto, que para mirar en el cielo y en la tierra necesita inclinarse; es decir, humillarse (esto es una figura, ya que él está presente en todo lugar). Se muestra la condescendencia sin límites de Dios, cuando de ayudar al necesitado de su pueblo se trata.

  • En los versículos 7-9 se describe las acciones de Dios con el pobre, el menesteroso y con la mujer estéril.
  • “Polvo” (suelo) se refiere a la condición humilde de una personas.
  • “Muladar” (basurero) se refiere al abandono y pobreza extrema de una persona.
  • “Estéril” (sin hijos) se refiere a una mujer sin posición en el hogar delante de su marido.

Ana, la madre de Samuel, menciona los versículos 7 y 8 en su composición cantada en oración a Dios (1 Sam. 2:8); María la madre de Jesús toma apartes de la composición de Ana y de este salmo para su canto conocido como el Magnificat (Lc. 1:46-55). Más adelante, alguien de los hermanos de la iglesia primitiva compuso un “himno cristológico”, al cual el apóstol Pablo hace referencia en Filipenses 2:5-8; aquí se puede notar en su trasfondo, parte de la temática del salmo 113.
Los salmos tienen el propósito de estimularnos a alabar a Dios y por lo general, todos nos dan una o varias razones para hacerlo; algunos salmos eran cantados por la multitud, otros por un coro, otros eran salmos individuales y otros para ser cantados en familia, como los de esta colección. ¡Dios es bueno! Definitivamente Dios es bueno. Tan bueno es Dios que en Cristo se humilló hasta lo sumo, para con su muerte lograr nuestra redención (Fil. 2:5-8).
El salmo nos invita a todos a alabar a Dios juntos; ¿Qué podría impedirnos hacer esto? Dios nos da ejemplo de humillación para ayudarnos; ¿Qué nos podría impedir despojarnos de ciertos logros de posición para juntarnos con otros creyentes y alabar a Dios? Dios hizo subir a los que estaban en lo más bajo tanto en condición y en posición; ¿Qué puede impedirnos ayudar a que otros también sean reconocidos, cambien su condición (física, moral o espiritual) y logren una posición delante de Dios y de los hombres? Pensemos en esto, invitémonos y aprovechemos todas las oportunidades para estar juntos y alabar el nombre de Jehová.

Feliz día; hoy es tiempo de alabar a Dios en familia y recibir su bendición.